30/01/2026: Elegimos este restaurante para celebrar un cumpleaños adelantado, y desde el principio quedó claro que la experiencia aquí va más allá de la simple comida. Un breve vistazo a la historia del restaurante revela sus cimientos en la historia familiar, y esa narrativa no es un mero enfoque de marketing, sino que está genuinamente presente en el plato. La reverencia del chef por la herencia culinaria de su familia, y su esfuerzo por elevar esos platos a un contexto de alta cocina contemporánea, es sincero y convincente. Este sentido de linaje le da a la comida una profundidad emocional que muchos restaurantes intentan, pero pocos logran con éxito.
El servicio refuerza esa impresión. El personal fue excepcionalmente cálido y atento, creando un ambiente acogedor en lugar de excesivamente coreografiado. El comedor en sí es espacioso y bien diseñado, con una generosa distancia entre las mesas, lo que permite la privacidad y la conversación sin distracciones, un lujo cada vez más raro en la gastronomía moderna.
La comida, en general, fue contundente y ejecutada con seguridad. Hay poco que criticar en cuanto a técnica o ambición. El único fallo fue el plato de anguila. Tanto su aroma como su sabor eran notablemente intensos, incluso abrumadores, y rompían con el equilibrio del menú. La preparación se basó en gran medida en el toque picante natural de la anguila, lo cual puede resultar atractivo para algunos comensales, pero para quienes están más acostumbrados a la anguila a la parrilla o frita, esta interpretación resultó más agresiva que refinada. Fue el único plato que restó cohesión a una secuencia por lo demás coherente.
Pedimos el menú Raíz y esperábamos probar el postre de plátano, que se ha convertido en un clásico en línea. Lamentablemente, no está incluido en este menú. Sin embargo, tras mencionar nuestro interés, el personal se superó: la cocina preparó el postre de plátano con amabilidad. Este gesto inesperado fue muy apreciado y realmente elevó la velada; una hospitalidad de este calibre deja una huella imborrable.
Si hay margen de mejora, es el maridaje. La selección se limita principalmente a vinos canarios, que, si bien intelectualmente interesantes, resultaron algo restrictivos. Varios maridajes resultaron más exploratorios que armoniosos, sin lograr complementar plenamente los platos. Una gama más amplia de regiones y estilos enriquecería significativamente la experiencia de maridaje y permitiría que la comida destaque con mayor consistencia.
En conjunto, este es un sólido restaurante con una estrella Michelin: con un concepto bien pensado, una ejecución sincera y, en gran medida, merecedor de su reconocimiento, aunque aún queda margen para un mayor refinamiento.
26/01/2026: Maravillosa experiencia, Muy recomendable
Volveremos seguro
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