18/11/2025: Nos alojamos en la zona durante el verano y visitamos este restaurante con mi familia dos veces durante nuestra estancia. El anfitrión fue encantador, la comida deliciosa (en ambas ocasiones pedimos raviolis de verduras y bebimos mucha sangría), el ambiente y las vistas preciosas. Tengo muchas ganas de volver en los próximos años con mi pareja, que habla español mucho mejor que yo.
28/10/2025: Visitamos este restaurante en otoño. El lugar es encantador, con una cálida bienvenida por parte de la señora que nos recibió y unas vistas realmente impresionantes; esa parte fue excelente.
Sin embargo, los precios nos parecieron bastante elevados en comparación con la calidad de la comida. No es que la comida estuviera mala —todo estaba bien—, pero definitivamente no valía lo que pagamos.
Por ejemplo, el arroz con marisco solo tenía tres gambas y siete mejillones, y aun así costó casi 19 €. Las albóndigas con puré de patatas sabían a algo sencillo y casero, no a un plato de restaurante de alta cocina. Todo lo demás era bastante básico, excepto el satay de conejo, que sí nos gustó.
Nuestra cuenta —que incluía dos raciones de albóndigas con puré de patatas, un arroz con marisco, un satay de conejo, una ensalada de verduras, cinco piezas de queso, 50 g de jamón, cuatro rodajas de melón, dos copas de sangría y una copa de vino rosado— ascendió a 168 €.
En general, no fue una mala experiencia, pero la relación calidad-precio no era la esperada. Las vistas y la hospitalidad fueron maravillosas, pero la comida simplemente no justificaba el precio.