Sabiamos que no iba a defraufar, estábamos de paso por Galicia y no queríamos ir al típico sitio turístico a comer, decidimos adentrarnos en los tipicos sitios de la zona y muy bueno todo, precio /calidad / cantidad perfecto.
Creí que lo de la camarera era un caso puntual pero viendo los comentarios, si, no es una persona muy agradable y creo que debería de aprender a que cosas no decir a los clientes. A mí padre le hablo estupendamente desde el principio y a mí madre y a mi ni nos miraba a la cara y si lo hacía lo hacía con mala cara además de hablarnos mal. Nada más llegar nos dijo que hacíamos allí que no estábamos en la fiesta comiendo sardinas con lo bien que se está en la fiesta. Había unos parroquianos no precisamente jóvenes que uno de ellos debía de estar con mal de amores ya que estaba con un altavoz a todo volumen chillando al son de las canciones, le tuvimos que pedir que por favor bajase un poco el volumen ya que a pesar de estar a más de 3 metros de nosotros tenía la música tan alta que no nos escuchamos entre nosotros además de retumbar en toda la terraza, al rato la camarera le preguntó porque habia bajado el volumen de la música y cuando el le dijo que porque se lo habiamos pedido, ella nos miró con mala cara, entre que la comida no esta muy alla, (croquetas quemadas que ni nos supo decir de que eran cuando las trajo, pulpo blando y pescado frito insípido)el servicio deja mucho que desear y el ambiente mucho menos, dudo que volvamos nunca y mucho menos que lo recomendemos