Subí a la azotea con ganas de disfrutar de las vistas y no me decepcionaron: Madrid se ve preciosa desde allí, sobre todo al atardecer. La bebida estaba bien preparada y el ambiente tenía ese toque elegante pero relajado que se agradece. Lo único es que el espacio se llena rápido, así que es mejor ir con tiempo.
Aun así, disfruté del momento y de las vistas, y salí con ganas de volver en otra ocasión para repetir la experiencia y probar algo distinto del menú de la terraza.
Fuimos a visitar el mirador de la 6ª planta, al que hay que acceder a traves del propio bar de la Azotea, por una tasa de 10€ incluyendo una consumición en la terraza exterior del establecimiento, lo cual es asumible ante la circunstancia, pero veo excesivo en el caso de una familia de muchos componentes... Las vistas merecen la pena si no se conocen; la terraza está protegida y tiene bastantes mesas, aunque media docena tienen vistas directas y los demás sólo puntuales si se acercan a contemplarlas... Hay tapas y bebidas con variación suficiente, pero no puedo evaluar el restaurante porque no eran horas, y observé que en su parte interior no disponía de vistas... Servicio correcto y profesional, con muchos visitantes internacionales...
Muy buenas vista de la ciudad, precios accesibles, excelente para disfrutar en pareja o con amigos.
Regresaré seguramente, también hay área interna, pero el charme es la azotea.