Se trata de un restaurante ideal para darse un capricho y disfrutar de una propuesta gastronómica basada en elaboraciones delicadas y llenas de sabor. Nuestra visita fue con un menú cerrado de cinco platos y, previamente, el equipo del restaurante se puso en contacto con nosotros para interesarse por posibles alergias o intolerancias alimentarias, un detalle que denota profesionalidad y atención al cliente.
Al llegar, nos informaron de la existencia de un local contiguo, perteneciente al mismo propietario, en el que se ofrece servicio a la carta, ampliando así las opciones para el comensal.
El menú comenzó con pan rústico acompañado de una mantequilla de boletus con textura de mousse, especialmente lograda y muy sabrosa. Uno de los comensales optó por el maridaje, que se inició con un cava de buena calidad y agradable en boca.
El primer plato fue una berenjena ahumada con anguila y avellana americana. El conjunto resultó gustoso, aunque, a nuestro parecer, la avellana predominaba en exceso, eclipsando ligeramente el resto de matices. La valoración media de este plato fue de 8,3.
A continuación, se sirvió un rabo de buey acompañado de una crema de verduras muy sabrosa. No obstante, el aroma evocó recuerdos poco afortunados (crema del comedor del colegio), aunque en nada comparables con la calidad del plato. La gelatina de amontillado y las setas aportaban un toque distintivo, alcanzando una nota media de 8. El vino de acompañamiento fue un rosado fresco y poco intenso, que consideramos adecuado para el plato.
El siguiente pase fue una corvina con fondo de albahaca, piel crujiente y un punto picante de chipotle que, en conjunto, ofrecía un sabor brillante y muy bien equilibrado. Fue uno de los platos más destacados del menú, con una valoración de 9,6. El maridaje se realizó con un vino blanco verdejo, que consideramos el mejor de toda la selección.
Continuamos con un plato de cordero cuya propuesta no terminamos de comprender. La aceituna era el sabor más reconocible, mientras que el garum resultaba excesivamente sutil y el pistacho, pese a estar presente, no conseguía protagonismo en boca. Fue el plato menos logrado del menú, con una nota de 7,6. El vino que lo acompañaba, un tinto de Jumilla, no fue de nuestro agrado, ya que nos resultó demasiado alcohólico y poco amable en boca. Aun así, agradecimos el ofrecimiento del personal para sustituirlo, aunque preferimos no hacerlo.
Antes del postre se nos ofreció una selección de cuatro quesos, recomendando degustarlos de menor a mayor intensidad. La elección fue excelente, destacando especialmente el Monte Enebro, que fue el más apreciado por el grupo.
El postre cerró el menú con muy buen nivel, obteniendo una valoración de 9,3. No obstante, echamos en falta un vino dulce para el maridaje, como un Pedro Ximénez o un moscatel, que habría elevado aún más la experiencia.
Finalizamos con un café cuya presentación fue impecable y muy cuidada, aunque el sabor no estuvo a la altura, y la leche se sirvió excesivamente caliente, lo que deslució este último detalle.
La atención durante toda la experiencia fue, sin duda, exquisita y muy profesional. En conjunto, la valoración global del restaurante fue de un notable alto, con una nota final de 9.
Samu Santana
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08 Enero 2026
8,0
Escribí una reseña en 2018 que describió a Adrian Quetglas como probablemente el mejor restaurante con estrella Michelin en Europa. La reseña de este año es prácticamente la misma. Este año se trata de un menú de ocho platos por 85€ , que sigue siendo un valor increíble. Seis de los platos fueron perfectos, con combinaciones de sabores increíblemente sutiles. Dos de ellos no eran de nuestro gusto, y sugiero que el Sr. Quetlas los reconsidere. El bacalao es agua bañada y, como resultado, es un poco viscoso e insípido. El conejo era duro y la salsa un poco sosa. Sin embargo, el menú general es excepcional. La carta de vinos es extensa y a un precio muy razonable. El personal es excelente.
Bigal57
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14 Octubre 2025
10,0
Un lugar único con comida sublime. Un viaje culinario increíble. La combinación de sabores y texturas es tan perfecta que las palabras no alcanzan para describir la calidad de los platos. El servicio es excepcional e impecable, y un agradecimiento especial a Veselin, el camarero que nos recibió; esa es la palabra exacta. Fue atento, habló maravillosamente de sus platos y fue una persona increíblemente amable. Sin duda, volveremos y recomendaremos este lugar único.
Izabela Paszkowska “Matka Żabka”
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07 Octubre 2025
10,0