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Opiniones

MESON DE JESUS

Otero de Herreros
24/09/2017: Se respira mal ambiente desde que se llega, sobre todo porque el jefe (o dueño) no trata nada de bien a los camareros. Así que ellos tampoco son simpáticos con los clientes. No obstante, en el rato que estuvimos allí pudimos observar que este jefe ( o dueño ) se desvive con algunos clientes muy concretos. Desgraciadamente este tipo de actitudes existe y se repite en bastantes restaurantes. En lo que a los platos se refiere, pedimos croquetas que resultaron ser gigantescos mazacotes de harina. De plato principal tomamos cochinillo frito, que estuvo pasable. De beber solo pedimos una copa de vino y una cerveza. Precio total, 75 euros, que además nos costó pagar porque nadie nos atendía....
16/09/2017: Mañana de sábado de fines del verano. Confiamos en darnos un buen banquete de comida serrana en un mesón asador que ya conocíamos de muchos años atrás. Carnaza. No tenemos problemas con la reserva pese a que celebran una boda o bautizo y nos atienden rápidamente, pero el ruido es tremendo. Ya sabemos que será difícil disfrutar de una comida apacible. Nos pasan la carta y la examinamos. Los platos no son nada baratos para tratarse de un sencillo mesón en un pueblo perdido en la sierra, pero esperamos que la calidad lo compense. En la carta pone simplemente "Chuletón de ternera con patatas 20,00 €". Y lo pedimos. ¿En qué estábamos pensando? Pues en lo que todo el mundo entiende por chuletón en cualquier sitio de España, creo que no es necesario describirlo, una pieza de carne roja de tres o cuatro centímetros de altura y de 750 gramos en adelante, que por su propia contextura física DEBE hacerse en parrilla de carbón o de leña... Nos preguntan por el punto y le explicamos claramente que lo queremos como se hace el chuletón: bien tostado y sellado por fuera para que no se pierdan los jugos, al punto, casi crudo por dentro, pero SIEMPRE que no esté frío. Y le advertimos que si lo tenían en la cámara va a ser muy difícil que lo consigan.Sin pedirlo, nos traen un cacho de pan a cada uno que luego nos cobrarán a casi dos euros por trozo. Buen negocio para la casa... Cuando llega la carne, nos presentan una chuleta (que no chuletón) de ternera blanca de Ávila, durísima y correosa, que no hay forma de cortar ni con los cuchillos de carne. Lo intentamos con tres cuchillos distintos y no logramos cortar, sino desgarrar la pieza. Mal vamos. Cuando tras poner gran empeño logramos romper la carne, vemos que está prácticamente cocida, no cocinada. COCIDA. Es una pieza blanca por fuera y blanca por dentro que no resulta nada atractiva. No damos crédito a lo que vemos, pero la probamos por si la cosa tuviera arreglo, pero nos sobrepasa la situación: la carne es insípida (igual no llevaba ni sal ni especias, ni nada) y definitivamente está cruda y tibia, casi fría. Tengo la sensación de estarle dando un bocado en el lomo a la ternera.Al final, llamamos al camarero y le decimos que eso no es un chuletón y que no está bien hecho, que lo han cocinado en la plancha donde se preparan las pechuguitas de pollo o los sándwiches mixtos. La respuesta no puede ser peor. Con sus palabras, me vienen a decir que no sé lo que estoy pidiendo, que eso es un chuletón, que en Segovia se come ternera blanca (que yo lo sé porque tengo casa a cinco kilómetros desde hace 15 años...) pero obvia decir que también se come ternera roja, la normal, que es la que yo compro en El Espinar y en Guadarrama de toda la vida... Y me cuenta que lo suyo es un asador y que no tienen parrilla, que siempre lo hacen a la plancha y que está bien y bueno. No me queda más remedio que animarle al camarero a que lo pruebe por sí mismo a ver si mantiene la opinión. En fin, me ignora y le pregunta a mi hijo de 15 años que cómo quiere, cómo le gusta y cómo había pedido la carne para traerle otra. Retomo el hilo de la conversación y le digo que el problema lo tienen con dos cosas: que en la carta no han especificado que fuera "chuleta blanca de Ávila a la plancha" sino "chuletón de ternera con patatas", con lo cual ya tenemos un problema insoslayable con la materia prima; además, si nos van a hacer otra pieza de la misma forma, a la plancha, volverá a salir mal. Tengo que aclararle que cuando uno pide una paella en un restaurante espera que se la hagan en una paella (mal llamada paellera), no en una olla a presión, y ese es el caso de lo que están haciendo con la carne. Total, que le decimos que no merece la pena que ponga otra pieza, pero nos dice que "ya está puesta en la plancha". A los pocos minutos se nos presenta con un nuevo supuesto "chuletón" (el de la fotografía que adjunto), que es más aparente, pues no da tanta impresión de carne cocida e incluso por fuera tiene cierto tostadito. Sin embargo, el resultado es el mismo: carne dura, insípida, imposible de cortar, nada jugosa pero casi fría por dentro. Ya no podemos más y le pedimos que se lo lleve. Ni siquiera nos comemos las patatas fritas de bolsa congelada que nos habían puesto de guarnición. Tras habernos tomado nuestras raciones los demás (una cochinillo que no estaba mal pero muy caro, a razón de 28 euros si se cuenta el IVA y la guarnición de ensalada, que la cobran aparte, como el pan), pedimos la cuenta. Y con lo que nos traen ya perdemos la paciencia al darnos cuenta del atraco. Pedimos que nos traigan la carta y comprobamos los precios de los platos. El supuesto chuletón, por ejemplo, tenía marcados 20 euros, sin más, y no pone en la correspondiente hoja de la carta ni "IVA incluido" (que es lo legal y lo que todos interpretamos cuando no se dice nada) ni tampoco pone "IVA no incluido" o "más IVA", que deberían especificarlo. Repasamos de arriba a abajo las ocho o nueve hojas de la carta y en todos los casos vienen marcados los ya elevados precios sin decir nada del IVA salvo en una línea en la página séptima u octava en la que debajo del apartado de "Bebidas" (agua, vino de la casa y gaseosas), pone discretamente "sin I.V.A." Nos han llevado al huerto, y deliberadamente. ¿Por qué no lo han puesto que el I.V.A. se cobraba aparte en todas las páginas de la carta de platos y de la carta de vinos? Sólo ahí, bien escondidito, donde nadie mira el precio de la gaseosa, han puesto "sin I.V.A.". Repaso y echo cuentas: tres primeros, dos segundos (pues tuvimos que devolver también el segundo chuletón) y guarnición de ensalada para dos personas, una clara, una botella de agua y una botella de vino muy sencillita y de las más baratitas y cuatro cachos de pan, ascienden a 111 euros y además pretenden cobrarnos otros 12 de IVA. En este sitio nos sale la broma a 40 euros por comensal sin postres, sin haber pedido segundo para todos y con el vino más simplón. ¡En un sitio donde las patatas fritas son congeladas de bolsa! Vamos... Como es natural, montamos en cólera y le advertimos al dueño que deberíamos denunciarlo por no indicar expresamente en la carta los precios verdaderos con IVA incluido o aclarar en todas las páginas que se trataba de precios sin IVA. Pagamos lo que habíamos pedido y consumido (alimentos por valor de 111 euros) y nos marchamos. Lo del IVA, es su problema, no el nuestro.

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