Descubre el mejor restaurante de otras cocinas españolas en Armuña de Almanzora
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3,9
257 Opiniones |
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Bar-Restaurante "La Piscina"
Armuña de Almanzora, <20€
01/02/2026: El verano pasado, con la gestión anterior, hemos comido muchas veces aquí y siempre la experiencia fue muy buena. Incluso llegando fuera del horario habitual de cocina, siempre nos ofrecían alguna opción para comer, ya fuera un bocadillo, un sándwich o algo sencillo. El trato era cercano y muy correcto.
Con la gestión actual, que lleva poco tiempo, la experiencia ha sido muy diferente. Fuimos mi pareja y yo a comer sobre las 15:30–16:00 y, aunque la cocina estuviera cerrada, preguntamos si había alguna opción sencilla para comer algo. La respuesta fue que no, sin ofrecer ninguna alternativa.
Al final tuvimos que levantarnos e irnos sin comer, buscando otra opción fuera. Una pena el cambio en la atención y en la forma de tratar al cliente.
01/02/2026: Se trata de un bar municipal con concesión del Ayuntamiento y, desde el cambio de gestión, se nota un cambio importante tanto en el ambiente como en las formas y en los precios.
Antes de la actual concesión, el bar estaba llevado por gente del propio pueblo. Yo llevo poco tiempo viviendo aquí, pero desde que llegué percibí un trato cercano, humano y precios acordes a la realidad de un pueblo pequeño, de unos 300 habitantes. Era un lugar de encuentro y de confianza, especialmente para personas mayores.
Con la gestión actual, esa sensación se ha perdido. Los precios son claramente más propios de ciudad y no parecen tener en cuenta la realidad del pueblo.
Un ejemplo muy concreto: al pedir unas bebidas, nos pusieron junto con ellas patatas y cacahuetes, como suele ser habitual en muchos bares de la zona, donde ese pequeño acompañamiento se entiende como una cortesía con la consumición. Nosotros los consumimos con total normalidad, pensando que formaban parte del servicio.
Al recibir la cuenta, vimos que se nos había cobrado aparte. Al preguntar qué era ese cargo, se nos dijo que correspondía a las patatas y los cacahuetes. Indicamos que no los habíamos pedido expresamente, y la respuesta fue una mala cara evidente y una actitud bastante desagradable. No es tanto el importe, sino la forma: si algo se cobra, debe avisarse antes, no después.
En cuanto a los precios, tres personas tapeando de manera sencilla (cervezas, una Coca-Cola y dos medias raciones normales como secreto y chorizo) acabaron pagando 60 €, una cantidad que considero desproporcionada para un bar de pueblo.
No es solo una cuestión de dinero, sino de formas, transparencia y sensibilidad social. En un pueblo se valora el trato directo, el respeto y la confianza. Por desgracia, eso ahora se echa en falta.
Es una pena que un bar municipal, que debería estar al servicio del pueblo y de sus vecinos, haya perdido ese carácter cercano que tanto se necesita en un lugar tan pequeño.
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