Bonita sorpresa en pleno centro de Manresa. Hermosa decoración y gran servicio. Un poco caro y un poco soso. Solo abre para el almuerzo, por lo que es necesario reservar.
En su momento escribí una crítica de 5 estrellas pero lamentablemente he cambiado de opinión en ciertos aspectos.
Hemos ido varias veces y siempre salimos contentos, no obstante, la última vez nos sentimos engañados cuando vimos la cuenta. Decidimos pedir los platos que estaban fuera de carta (y además, los recomendaron!) y resultó que los precios eran elevadísimos. Sabemos que no es un restaurante barato, pero para pagar 80€ por una ternera mal cocinada (tan cruda que costaba de masticar) prefiero irme a un Michelín.
Da la sensación de que ponen los platos caros fuera de carta para que el cliente no vea los precios y así pique más fácilmente. La camarera nos tendría que haber informado mejor, pero bien que se lo calló. Los de la mesa de al lado estaban disgustados por lo mismo. Nos ocurrió algo similar la vez anterior con otro plato, aunque lo pasamos por alto al no ser algo tan desorbitado, pero el último día con la vaca ya fue de traca.
Es una lástima porque algunos de sus platos están deliciosos pero esta clase de detalles indican falta de transparencia (a mi modo de ver).
Por ahora no tenemos ganas de volver en una temporada.