La mejor hamburguesería de Pontevedra.
Me dio muchísima tristeza enterarme de que cerraban definitivamente, porque prácticamente crecí con sus hamburguesas: desde niña mi padre siempre las llevaba a casa, y ya de adulta era mi lugar en los descansos del trabajo, o llamaba para que me las prepararan cuando no tenía tiempo.
El dueño, un encanto como ya no quedan en Pontevedra, siempre atento, educado y simpático, igual que su hijo, que atendía siempre con una sonrisa.
Estuve un tiempo sin entender por qué no abrían hasta que me dieron la noticia, y de verdad me dejó muy triste.
Os mando un abrazo enorme y de corazón espero que os vaya bien en esta nueva etapa.