Restaurante agradable. Muy buen servicio y ambiente, el lugar es precioso, hay barbacoas y se puede dar un buen paseo, la zona es preciosA, recomendable conocer pero la comida no es de diez para el precio que tiene. Nos pareció caro. Los fritos muy buenos eso si. Los calamares en su tinta he comido dos días distintos y no los aconsejo. La carne tampoco, mucho nervio.
Estuvimos 20 personas los entrantes, espárragos, jamón, tortilla de bacalao, ensalada y luego cordero, todo el buena cantidad y muy rico, postres, café y copas. Salimos todos encantados.
Voy siempre que puedo.
Es un lugar agradable en un paraje natural.
Comida casera y cocinada como lo hacían nuestras madres y abuelas.
Especialidad cordero,callos etc.
Pena que ya se jubilan pronto y se cerrará.
Lo echaremos de menos