29/12/2025: Hemos comido en The Agus Orihuela y nuestro plato principal ha sido un arroz meloso de rape con almejas. El grano se mantiene entero, uniforme y con una textura realmente melosa, sin exceso de líquido ni sensación de espesamiento. El fumet aporta una intensidad rojiza y sabrosa que ata bien con el rape y da profundidad al plato. Las piezas de rape llegan en cortes gruesos, bien cocinados y con textura firme, lo que permite disfrutar de ella mordida a mordida. Las almejas completan el conjunto y aportan un punto marino adicional; sin embargo, una presencia algo más generosa acabaría de equilibrar la fuerza del fondo y reforzaría aún más la sensación de plato completo de mar.
Antes del arroz, compartimos tres entrantes y pan:
• Pan artesano con pasta de sobrasada: pieza grande, corteza crujiente y muelle esponjoso. La pasta de sobrasada aporta grasa, aroma y un punto especiado bien acertado, ideal para abrir el apetito y para combinar con las croquetas.
• CROQUETA DE JAMÓN CON PARMESANO Y DULCE DE MEMBRILLO: interior cremoso, sabor profundo y muy equilibrado entre la potencia salada del jamón/parmesano y la dulzura del membrillo. El enfoscado es fino y crujiente; globalmente, una de las mejores mordeduras de la comida.
• CROQUETA DE GAMBA ROJA: gusto intenso y bien definido a gamba roja, textura interior fina y enlucido homogéneo. Una croqueta que respeta el producto y mantiene su propia identidad.
• Calamares fritos: tiernos y sabrosos, con un enlucido crujiente. Correctas y bien ejecutadas, aunque con una capa de fritura ligeramente más fina el calamar podría ganar aún más protagonismo en boca.
Para beber, una caña bien echada de Estrella de Levante (Murcia, 1963) resultó una acertada elección. Cerveza fresca, limpia en boca y con el punto amargo justo para equilibrar tanto la grasa de la pasta de sobrasada como la intensidad de la fritura y del fumet del arroz. Un maridaje sencillo y efectivo, especialmente adecuado para una comida de tapas y arroces con carácter.
El personal es muy atento, presente cuando es necesario y discreto cuando toca, con un servicio fluido que acompaña al ritmo natural de la comida. El ambiente de sala está reforzado por buena música de fondo: el volumen es alto pero no interfiere en la conversación. En nuestro caso, hemos podido hablar perfectamente durante todo el almuerzo, e incluso diría que este punto de volumen acaba generando una atmósfera íntima en cada mesa, separando acústicamente los espacios sin necesidad de barreras físicas.
29/12/2025: Comida en general muy buena. Las croquetas de gambas están buenísimas.
Los camareros muy amables.
La música un poco alta, y era buena.