Excelente comida, lugar muy agradable y una muy buena atención.
Su Sana
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08 Marzo 2026
10,0
Hemos aparecido por casualidad pero la experiencia ha sido impresionante, una comida exquisita recomendada por el personal y la atención de 10. El cerdo confitado, la ternera y los calabacines con higos muy buenos. Además el local está lleno de antigüedades. Totalmente recomendable.
Ander Ceña
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07 Marzo 2026
10,0
Espectacular restaurante donde disfrutar de una excelente comida en un lugar con un encanto especial, decorado con cosas antiguas, es un auténtico museo para disfrutarlo.
Borja Curquejo Padrón
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04 Marzo 2026
10,0
Nos decepcionamos. Pedimos bistec y estofado de ternera. La carne estaba tierna y deliciosa. Las rodajas de patata fritas que venían con el plato sabían a que hacía muchísimo tiempo que no cambiaban el aceite. El camarero no entendía nada de inglés, ni siquiera sí y no, lo que dificultó pedir. Queríamos que nos hiciera recomendaciones, pero no fue posible. Intenté pedir una copa de vino, pero al final fue una botella, dijera lo que dijera. La botella era acogedora, con vino casero. Íbamos vestidos para el verano, así que hacía demasiado frío dentro. El interior era encantador y es impresionante que lo hayan mantenido durante cinco generaciones. Me sorprendió un poco que todos los demás comensales también fueran noruegos.
Anne Mette Hermundstad
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04 Marzo 2026
6,0
Nuestra tercera visita a este maravilloso restaurante.
El personal se esmera en hacernos sentir como en casa.
¡Un servicio fantástico y una comida deliciosa!
¡Volveremos!
Tone-Lill Nordmo
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27 Febrero 2026
10,0
Me he llevado un disgusto, me habían comentado que estaba muy bien , pero yo lo dejaría en bien.
Los champiñones están buenos,
La Fabada normalita, la Judías le faltaba un punto. y le faltaba sabor.
El estofado de ternera la carne un podo dura y sin sabor, y la salsa normalita.
Creo que tienen que mejorar.
Jose Luis Pulido Santana
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17 Febrero 2026
6,0
Si estás en Gran Canaria, Casa Martell es una parada obligatoria. Fuimos a comer mi mujer, mis dos hijas y yo, y la experiencia fue sencillamente inolvidable. El ambiente es único: una mezcla fascinante entre el Museo del Prado y el colegio de Harry Potter; se respira arte y magia en cada rincón.
La comida nos devolvió a los sabores de nuestras bisabuelas: una fabada y garbanzada de diez, un cerdo negro espectacular y un revuelto delicioso. Mención especial para la torrija y la tarta de manzana... ¡sin palabras! Además, el vino de la casa compite sin complejos con cualquier etiqueta reconocida.
El servicio fue impecable y el trato exquisito. Es, en definitiva, una experiencia de nivel Michelin a un precio moderado. Una auténtica joya gastro-cultural.
Alberto Robles
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04 Enero 2026
10,0
Auténtica cocina española. Servicio eficiente.
Piotr Seidler
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01 Enero 2026
10,0
Comida muy auténtica y un servicio amable. Tiene un interior bonito, pero sin vistas ni nada parecido. Ideal para una cena agradable.
Jason Eis
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31 Diciembre 2025
10,0
Hay restaurantes que no necesitan artificios ni escenarios grandilocuentes para conquistar al comensal exigente; les basta con una cocina honesta, producto bien tratado y un servicio que entiende el ritmo y la psicología de la mesa. El Restaurante Martel, en Santa Brígida, pertenece con claridad a esa categoría.
Desde el inicio, los entrantes marcaron un listón alto.
Las butifarras confitadas fueron sencillamente memorables: melosas, profundamente sabrosas y trabajadas con paciencia, de esas que revelan oficio y respeto por el producto.
Los champiñones rellenos de jamón aportaron equilibrio y carácter, bien integrados, donde el jamón acompaña sin imponerse.
La fabada merece mención aparte: espectacular, untuosa, intensa y perfectamente ligada, con ese sabor largo y reconfortante que define a las grandes elaboraciones tradicionales.
En los platos principales, la propuesta fue tan variada como coherente. El solomillo llegó en un punto impecable, jugoso y noble. El cochino negro y el cerdo negro confitado demostraron por qué este producto es emblema de la isla: profundidad de sabor, textura sedosa y una ejecución respetuosa. La punta de solomillo de cerdo negro fue otro acierto, franca y equilibrada.
El cordero desmenuzado cerró el conjunto con personalidad, bien trabajado, sabroso y elegante, sin perder su carácter.
El servicio merece un capítulo propio. David, encargado de sala, demostró una profesionalidad difícil de encontrar hoy en día: atento, cercano y certero en cada recomendación. Su consejo de pedir menos platos fue, sencillamente, crucial para disfrutar la experiencia sin saturación; un gesto que solo tiene quien piensa primero en el bienestar del comensal.
Además, cabe destacar un detalle que habla muy bien de la casa. Llevábamos una tarta personalizada con el nombre y el emblema de nuestra empresa. En ningún momento pusieron reparo alguno: simplemente solicitaron el número de registro sanitario de la pastelería que la elaboró y, con total naturalidad y buena disposición, nos la sirvieron sin problema y con auténtica alegría. Un gesto que demuestra flexibilidad, criterio y vocación de servicio.
Conclusión
Martel es un restaurante con alma, de los que se ganan el respeto del paladar exigente sin necesidad de alardes. Cocina tradicional bien ejecutada, producto de calidad, un servicio ejemplar y una hospitalidad que se percibe en los pequeños detalles.
Un lugar al que se vuelve no por tendencia, sino por convicción gastronómica.
Carlos
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13 Diciembre 2025
10,0