22/02/2026: Restaurante con vistas espectaculares de la playa de las canteras. Buen producto con pescados locales. Muy bueno el Cherne. Personal correcto y atento. Un acierto.
22/02/2026: Este fin de semana he tenido la curiosa experiencia de visitar este restaurante… dos veces. Y eso me ha dejado con una mezcla de amor profundo y ligera confusión existencial gastronómica. Jajaja
La primera visita fue el sábado por la tarde, con un grupo de ocho personas, y fue sencillamente espectacular.
Empezamos con varios entrantes: la ensaladilla rusa estaba deliciosa, los berberechos muy buenos (quizá un pelín sosos, pero frescos), y el atún marinado gue lo unico qie me parecio fuera de lugar, no le pega al restaurante y estaba saturado de soja, no sé...mediocre.
Las papas arrugadas, como manda la tradición, estaban impecables, con un mojo que hacía honor a su nombre.
Pero el verdadero momento mágico llegó con el pescado del día: el cherne. Nos lo trajeron entero, preparado a la plancha, y fue una experiencia memorable. Carne firme, sabor profundo, fresco, con ese carácter salvaje que solo tienen los pescados recién sacados del mar. Sin duda, uno de los mejores pescados que he probado en mucho tiempo.
Y luego están las vistas… que merecen su propio capítulo. La terraza tiene enormes cristaleras que no miran a la típica playa, sino directamente a unas rocas oscuras donde el mar rompe con fuerza. Las olas dibujan espuma blanca sobre un fondo turquesa, y al fondo se ven montañas con pequeños pueblos. Si vas al atardecer, el sol se esconde justo entre ellas. Es un espectáculo hipnótico.
Pero entonces llegó el domingo. Volvimos con la ilusión de repetir la experiencia, esta vez tres personas, y… la historia cambió.
Pedimos cosas distintas y el resultado fue muy desigual. El pulpo estaba excesivamente aceitoso. La ensalada parecía hecha sin cariño: hojas enormes sin criterio, cortes descuidados, sabores que no encajaban entre sí, y un salmón ahumado que no tenía ningún sentido en ese sitio en el que disponen que disponen de marisco y pesacado mas fresco. Nada que ver con la armonía del día anterior.
El mayor contraste llegó con el lomo de cherne, recomendado por el camarero. Esta vez el pescado llegó inundado en aceite y con tanto ajo que el sabor natural desaparecía por completo. Fue una decepción, especialmente después de haber probado la perfección el día anterior.
La sensación final es extraña. Este restaurante es capaz de ofrecer buen producto y un entorno mágico. Pero también puede fallar en ejecución y consistencia.
Mi conclusión personal: si vas, apuesta por el pescado fresco del día, preparado de forma sencilla, y deja que el producto hable por sí solo. Porque cuando lo hace, este sitio es realmente inolvidable.
Pero después de dos experiencias tan distintas, no se...