Vive una exquisita experiencia gastronómica en el restaurante Abades Ronda, disfruta de la autentica cocina andaluza con las mejores vistas del Tajo de Ronda, a pocos metros de la Plaza de Toros de la Real Maestranza. Su ubicación privilegiada en la cornisa del famoso Tajo de Ronda te enamorara. Prueba sus especialidades locales como el queso Payoyo y una excelente selección de ibéricos y carnes a la parrilla. El restaurante está situado en el corazón de Ronda en una histórica casa señorial, consta de diversos espacios y miradores con capacidad de hasta 700 comensales ideal para celebrar tu evento más especial.
Estuve comiendo con compañeros de trabajo hace unos meses. Sitio con una ubicación muy buena. Comida con muy buena elaboración y un servicio excelente. Muy recomendable. Calidad-precio buena.
Si algo destacó en nuestra experiencia en el restaurante fue la atención y simpatía de Bernabé. Todo un profesional del sector. Muchas gracias de parte de toda la familia.
Lugar bonito, tranquilo y bien situado. La comida estaba buena, sin más.Tenía expectativas más altas por el sitio del que se trata, uno con un servicio exquisito y buenas vistas al lado del centro. Creo que aprovechan todo eso para inflar el precio de una comida que no es nada del otro mundo. El aceite y la tarta de queso estaban muy buenos.
Habíamos hecho una reserva para 8 personas en la terraza con un mes de antelación y reconfirmado dicha reserva 2 días antes. Cual fue nuestra sorpresa cuando llegamos a la terraza y nos preguntan: "Tenían una mesa para 8?". No habia ninguna mesa para 8 montada. Delante de nuestros invitados nos dicen que podemos elegir entre dos mesas y allí se ponen a montar la mesa a la prisa y corriendo. Mesas corrientes de bar bastante sucias, sin manteles y con un aspecto de dejadez. Les preguntamos si nos pueden poner manteles y nos dicen que no. Nos sentamos y un ruido continuo y desagradable de un ventilador de una nevera no nos dejaba disfrutar del entorno. Tras ponernos un poco serios y solicitar pasar al salon interior, conseguimos que el camarero apague dicha nevera.
Por fin pedimos la comida. Los entrantes deliciosos, bien presentados y raciones justas. Los principales muy ricos también, pero raciones ridiculas y escasa guarnición (algo abusivo para los precios que cobran). Lo único acorde a los precios fueron los postres, deliciosos todos ellos.
El camarero que nos atendió muy amable y servicial.
En resumen, habíamos reservado este restaurante porque queríamos quedar bien con nuestros invitados y la verdad, un poco decepcionante. Nunca hubiéramos imaginado que casi nos iríamos con hambre y que en un sitio donde la cuenta fue más que alta, no nos pusieran ni un mantel de papel. Si nos hubieran informado de que solo en el interior ponian manteles, habriamos tenido la opcion de elegir.
Ni un chupito de cortesía, ni un pequeño detalle... Un desperdicio de entorno.