Restaurante a pie de carretera con un parking muy grande.Paro mucho a comer y la verdad es que la comida es muy buena pero sobretodo lo bueno que tiene es que es casera,me recuerda mucho a la comida de las abuelas.Personal muy agradable y atento.
Zona interesante, bien comunicada pero nada masificada, con muchas cosas que ver y paisajes preciosos, especialmente en primavera. Facil aparcamiento y fácil localización. Una señora muy amable al telefono y también al atendernos en el comedor. Fuimos temprano, no había gente y todo fué bastante rápido. Comida sencilla pero muy rica, aunque no muy cuidada (riñones un poco secos pero gustosos, escudella muy buena y abundante, albondigas algo escasas de salsa...), pero está por encima de lo esperable por el precio, muy contenido: menú 21€ en fin de semana, con 3 platos y bebidas; por tanto, nada que objetar. El camarero no es nada simpatico, en absoluto, aunque eficaz y no maleducado. A mi juicio, si uno no disfruta atendiendo al publico, es mejor optar por otro oficio. La hosteleria consiste en ser anfitrión, algo que no se debería hacer sin desearlo. La experiencia ha sido buena, lo recomiendo.
Bueno mal no está pero no creo que volvería pudiendo elegir otro lugar. El jabalí está muy bueno pero el resto no tanto: pedí una merluza a la plancha y estaba súper frita y algo rebozada.
El lugar es muy bonito, grande y con vistas preciosas.