02/03/2026: Visité Orecanto con varias personas con muchas ganas de probar cocina gallega tradicional con mariscos y productos del norte. Aunque esperábamos una experiencia sobresaliente, en general fue una mezcla de aciertos y decepciones, por lo que mi valoración final es de 3 estrellas.
Empezando por lo positivo, las zamburiñas fueron sin duda el plato estrella de la velada. Estaban frescas, de buen tamaño, perfectamente hechas y con un sabor espectacular. Se nota que la materia prima es de primera calidad y que el producto está bien elegido.
También pedimos una empanada de vieiras, que estaba muy rica y bien elaborada, con un relleno sabroso y con el toque gallego auténtico. Sin embargo, el problema fue que la ración era demasiado pequeña. Éramos cuatro personas y para compartir se quedó muy corta. Por el precio que tiene, podrían poner una empanada más grande.
Los chipirones a la plancha también estaban buenos, con un punto correcto y sabor agradable, pero de nuevo, la ración era pequeña. Se nota que cuidan el producto, pero las cantidades no están a la altura del precio.
Por último, pedimos pulpo a la gallega, que estaba realmente bueno, tierno y con buena calidad de producto. Sin embargo, se repite la misma sensación: las raciones son pequeñas. En conjunto, todo lo que pedimos estaba bien hecho y con buena materia prima, pero te quedas con hambre.
En conclusión, este es un restaurante con productos de primera calidad, donde se nota el cuidado y la atención en la cocina, pero es caro y las raciones son demasiado pequeñas. La relación calidad-precio no es la mejor, sobre todo teniendo en cuenta que en Madrid hay restaurantes con productos de igual o incluso mejor calidad y donde las raciones son mucho más generosas.
El servicio fue impecable en todo momento. El personal estuvo muy atento, amable y profesional. Nos explicaron los platos con detalle y fueron muy cuidadosos con el ritmo del servicio. En ese sentido, un diez.
El restaurante está muy limpio, con una decoración agradable y un ambiente tranquilo. Se nota que cuidan los detalles y que el lugar está bien mantenido. Es un sitio cómodo y acogedor para ir en familia o con amigos.
En resumen, Orecanto es un restaurante elegante y cuidado, con una cocina gallega de muy buena calidad, pero con porciones pequeñas y precios altos. Si lo que buscas es probar productos gallegos de primera y no te importa pagar más por ello, disfrutarás la experiencia. Pero si esperas una comida abundante y una mejor relación calidad-precio, seguramente encuentres opciones más equilibradas en Madrid.
21/02/2026: Un restaurante para repetir, sin duda muy buen servicio y profesional, la comida de calidad y bien presentada, creo que los precios son un poco altos pero las instalaciones son estupendas, por poner un pero: cuando llegamos a las puertas, nuestra mesa estaba en la primera planta, nos indicaron que subieramos pero si no se por donde como subo?................