Mi reseña es para el restaurante puesto que no me he alojado allí. Fuimos a comer dos personas. El sistema de reserva muy bueno, con posibilidad de que te llamen si hay alguna anulación de reserva.
El personal atento, la ubicación maravillosa, las instalaciones bonitas y confortables. Todas las mesas disponen de vistas a un hermoso paisaje verde, gracias a su pared acristalada en su mayor parte. Recomendable si es posible, ir en un día soleado.
En relación a la comida lamentablemente nos decepcionó. Los entrantes tanto fríos como calientes muy ricos y diferentes. La deconstrucción de gilda me encantó y a mi acompañante otra diferente. Luego tomamos unos puerros asados, muy ricos y con sabor a brasa. La decepción llegó con los platos principales. El plato de carabinieros, el pescado y el de carne no nos sorprendió y les hemos comido mucho mejores en otros sitios. La merluza fresca, pero la salsa insípida. La carne estaba tierna y era sabrosa, pero la salsa demasiado fuerte.
Los postres también normales, nada sorprendente.
Los vinos variados, si bien pocos conocidos. No obstante, el personal, como es previsible, te asesorará. De vinos tintos, creo que el más barato era un vino de toro de 27€ (vino Prima, que por cierto, está rico).
El precio de la comida adecuado para un restaurante que acaba de alzarse con una estrella michelín, pudiendo optar por dos menús, uno de 85€ y otro de 105€, meridaje aparte. Al menos estos son los precios hasta diciembre 2025. Volverán a abrir sus puertas en marzo de 2026.
Quizá en vez de intentar deconstruir platos de la región, podría ser buena idea diseñar sus propios platos. Lo cierto es que las comparativas no son nada buenas y lo que se busca también es que los platos sorprendan, sean diferentes y al meterlos en boca produzcan una explosión indescriptible de sabores que no puedes definir su procedencia, pero que los hacen verdaderos manjares difíciles de olvidar.
BEAOPINA
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14 Diciembre 2025
6,0