Comida buena y precio accesible.
Tienen platos hechos a la brasa y todo lo que salió estaba bueno y cantidad generosa.
Algún inconveniente con el espacio, bien aprovechado lo que tienen, y sobre todo porque hay que revisar la cuenta ya que, por ejemplo, te ponen una botella de 1'5 l para 4 menús y el resto te lo cobran y a "buen" precio.
Lo mismo con los postres aunque estén incluidos en menú. Simplemente, hay que revisar la cuenta, por lo menos si algunos van de menú y otros de carta. En río revuelto...
Algo impacientes retirando platos inacabados o los cubiertos que no reponen. Entiendo que para conseguir llegar al segundo servicio puntuales.
Pero de verdad que la experiencia es buena y repetiremos.
porterico 77
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23 Agosto 2025
8,0
Ayer estuvimos cenando4 y me sorprendió gratamente en todos sentidos el camarero muy amable y la carne abundante y exquisita muy bien todo
Jose Ricardo Diez Ordiz
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06 Julio 2025
10,0
A la BRASA: "La amo desde antes que la palabra amor brotara de los labios y naciera el fuego." No es una despedida ni un olvido. Una vez más, me ha sido un verdadero placer degustar con toda la profesionalidad del buen hacer de las manos de Nely a la brasa, como el hacer en equipo de Silvia, Yumei y Jesús. A los que nombro y a los que no, mi sempiterno agradecimiento por este tiempo compatido. El Museo de las Fuentes, cumple la más alta norma de hospitalidad, sentirse extraño en su propia casa en beneficio del cliente, y nunca me he sentido un extraño, todo lo contrario, atendido y haciéndome partícipe de la más alta aristocracia de los sentidos, el del gusto que unido a los restantes, el comensal siente y luego piensa tan adorable visión. Inmerso en un salón, la propia intimidad invita a confidenciar la relación gastronómica-secreta. La lengua no tiene huesos pero aplasta con deleite el paladar más exquisito. Mente culinaria compleja y gustos sencillos. La sabiduría de la alta alimentación unida a pequeños detalles que gustan cuando uno está saboreando. Modernidad versus clasicismo, progreso culinario sin dejar en el sabor la ambrosía de los ideales entrantes, antesala de la directa consumación de platos elaborados, sofisticados, reminiscencias de la cocina a fuego lento, como hacía la abuela. El Museo de las Fuentes, evoca a venero apuntes de un subsuelo gustativo que inicia como representación de quienes le han precedido en sus mesas. A Silvia, que posee el mayor grado de hospitalidad y sacrificio porque pese a estar cansada solo mira el complacer al cliente. A todos, mi afecto por siempre hasta una próxima vez.
J. Guillermo Nicolás García
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29 Junio 2025
10,0
Todo muy bueno y el ambiente genial
Azu Ibarz
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08 Junio 2025
10,0
Es uno de los sitios que comes como en familia y muy buenos
José luis Hernández Estepa
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07 Junio 2025
10,0
Siguen fieles a su estilo, una potente cocina con la preparación sostenida en el tiempo, el personal muy amable y dinámico. Hay momentos en los que hay esperas largas entre platos, normalmente por tener el restaurante lleno hasta la bandera. Un lugar donde siempre se come de lujo y a gusto.
Alberto Gimeno
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24 Mayo 2025
8,0
Sin dudas un lugar para ir. Platos abundantes, servicio excelente y un ambiente cálido. Comida casera y sabrosa. Cada día un menú distinto. El personal es muy amable y paciente para explicar cada una de las opciones disponibles. Todo muy bien.
Lucas San Sebastián
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02 Mayo 2025
10,0
Hay bastantes agudezas sobre el matrimonio. El matrimonio es una comida que empieza por el postre. Adán y Eva los primeros, empezaron por el postre. Es verdad que todo lo suyo empezó por algo que comieron. Recomiendo, la natilla y el flan con la sazón especial de Jesús, el camarero, que con tanta delicadeza y expresión, degustará con todo el placer comenzando por el postre con toda dulzura sin empalagamiento. Y añado: Gracias Angeles por tu amabilidad y atención telefónica y reservarme mesa para este domingo. Y lo dicho, vuelvo hoy a comer, con la seriedad de Jesús, la sonrisa clara color de luna de Nely, Dahil' sa yo; la atención amable de su otra chef y dueña del restaurante, Claudia; la complicidad de Silvia, con una mirada capaz de rescatar a un hombre de sí mismo y ser ese odre donde verterse para luego beberse a sí mismo, y la servicial Yumei con empatía y simpatía, que faltando hoy, su otro compañero tocayo Jesús, hacen que, Claudia, Nely, Silvia y Yumei, estén y sean "divinas". Recomiendo tanto el menú como la carta, pues la brasa no falla nunca y menos en las manos de Claudia y Nely, las chef, que son conscientes de que en sus manos está la "sazón" de El Museo de las Fuentes. El chuletón, cada vez mejor en su punto menos punto, y al igual que el chuletón cualquier carne que se precie degustar como pescado. ¡Qué mejor que comenzar la primavera a la brasa de las manos que la mecen! En la historia de toda la humanidad, en toda gran historia, en toda gran película, se quiere dos cosas: La primera, y de lejos la más importante, volver a un lugar, y la segunda cosa: la brasa. Y ya son varias veces que el que escribe ha vuelto y aún volverá, descubriendo que cada vez me cuesta más encontrar las palabras para reseñar dando cobijo a tanta profesionalidad en atención, amabilidad y humanidad. Y a la BRASA, de las manos de Claudia y Nely, le dedico estas palabras: "La amo desde antes que la palabra amor brotara de los labios y naciera el fuego."
Guillermo986
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26 Abril 2025
10,0
Tuve la oportunidad de disfrutar su amplia variedad de platos, sabor único, atención impecable y lo mejor, es la relación calidad precio. El menú Incluye plato de entrada, segundo plato, vino, agua, postre.
Eder David Perez Valdez
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22 Abril 2025
10,0
Siempre que vamos salimos muy contentos. Muy buena comida y muy acogedor todo. El trato muy bueno.
Alejandra Villarte
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18 Abril 2025
10,0