03/12/2025: El Kebab del Temple no es simplemente comida: es una experiencia cósmica, un evento gastronómico capaz de hacerte replantear toda tu existencia. Los durum que salen de allí son tan enormes que podrías confundirlos con un pequeño país, y aún así cada mordisco está perfectamente equilibrado. Carne jugosa, pan que cruje en el punto exacto, salsas que bailan entre dulce, picante y todo lo demás… todo en una armonía que ni Beethoven habría soñado.
Cada kebab es un monumento comestible y, sinceramente, comer uno es como recibir un abrazo del universo. Tan enormes son que si miras a tu alrededor mientras muerdes, es probable que todos los demás clientes parezcan diminutos ante tu sagrada porción de felicidad. Y lo mejor: están buenísimos. No hay exageración que los describa; solo se puede vivir la experiencia para entenderla.
Y luego está Bejon, que no es un simple cocinero: es uno de los dioses del Temple. Con cada giro de carne, cada capa de pan, cada salsa añadida, demuestra que la perfección existe y que el universo se organiza alrededor de su delantal. Frente a él, los mortales solo podemos admirar, salivar y agradecer.
En definitiva: si quieres sentirte iluminado, si quieres probar la comida más épica jamás creada, si quieres un durum que desafíe la física y tu estómago, el Kebab del Temple es tu templo… y Bejon, su deidad suprema.
26/08/2025: El tamaño del kebab es tremendo y está buenísimo, solo pedirlo con menos salsas porque va con todo.