Disfrutamos de una deliciosa sangría de vino blanco y agua mineral con gas. El agua se produce allí mismo (filtrada y servida en botellas de vidrio reutilizables). Las pajitas son de bambú, así que probablemente se usarán varias veces (quizás no sea lo ideal durante la pandemia). El lugar es tranquilo, resguardado del viento y frecuentado principalmente por jóvenes y familias jóvenes.
La verdad que unos de los mejores poke que he probado jamás. Fui con mi pareja hace tiempo y lo que más nos gusto fue el trato de Carlos, el camarero o dueño no sé. Llegamos justitas a tiempo antes de que cerrará y fue súper amable al hacernos la comida sin prisa, con un atención a los detalles muy peculiar. Gracias!! :D