La comida de este lugar es de mucha calidad lo recomiendo totalmente, súper bien elaborada y muy bien presentada.
Oscar Emilio Gómez Sierra
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06 Marzo 2026
10,0
Llevo más de media vida viviendo en el Campo de Gibraltar. Mis hijos crecieron y se educaron en Palmones. Mis gemelos, el arquitecto que por motivos laborales vive en Granada y el médico que vive en Cádiz, decidieron celebrar su cumpleaños hoy, día de Andalucía, ya que su onomástico fue justo hace un mes y que por infortunio del temporal no se pudieron reunir. Y como plus, invitaron a su amigo de infancia del colegio que cumplió años ayer, y que cada vez que vienen son inseparables.
Cuando pensamos en donde vamos a comer, con la gran y magnífica oferta gastronomica de esta zona, solo hay debate para las segundas y terceras opciones, ya que siempre en la primera opción está nuestra grandiosa "La Ragua", lugar de múltiples tapeos, reencuentros y momentos que tejen nuestra antaña memoria de nobles placeres.
El arquitecto, intentó desde Granada reservar mesa para hoy y estaba todo lleno, solo nos quedaba la opción de mesa en terraza sin reserva. Así que hoy al medio día me dice, "Papá llevame a Palmones, que me quedo allí, el primero, para pedir mesa". Lo llevé, lo dejé y se encargó de organizar todo, mientras El Doc, su gemelo venía de Cádiz para recoger a su amigo en Algeciras y llevarlo al restaurante.
Dicho esto, ya en la mesa, nos atendió Íñigo, que lo sé por que llevaba escrito su nombre en la chaquetilla.
Íñigo, son de esos grandes camareros que con su gracia y cercanía te sacan con cucharilla de café toda la información relevante para ofrecerte un servicio magistral.
Son aquellos grandes camareros que te hacen vivir la experiencia y que no recuerdes solo lo que comiste, sino cómo te hicieron sentir. Que hoy en día todo Jefe de Sala sabe que es la esencia del marketing del siglo XXI.
Íñigo nos ofreció fuera de carta una gran variedad de platos, muy bien descritos y explicados como si lo estuviéramos viendo pasar a medida que los relataba con gran entusiasmo. Tanto así, que el Arquitecto, embelesado por su última visita laboral a Galicia, pidió las zamburiñas. Como siempre nos pasa, nuestros ojos van más rápido que nuestro estómago y pedimos de más.
Nunca nos faltan nuestros emblemáticos aguacates rellenos. Y todo lo que se pida es buenísimo. El rabo de toro cortado a cuchillo, magistral, con cuchara y tenedor puedes dejar limpio el hueso de suave y cremoso que está. La fritura de pescado, no envidia nada a las del barrio de la Viña de mi tierra natal. En fin, viandas cada una mejor que la anterior.
La Ragua estaba llena, con gente esperando en la calle una mesa libre en cola.
E Íñigo nos atendía, y venía prudencialmente en el momento en que lo necesitábamos para pedir más. Y nos hacía sentir como si nuestra mesa era una burbuja alejada del ajetreo cotidiano de alrededor.
Comimos tanto y tan bien que no nos apetecía postre.
Cuando nos íbamos a marchar, luego de pagar la cuenta, Íñigo nos dice, "Esperad un momento por favor" y acto seguido nos trae una botella de champán y un platito de bombones helados y chantilly al centro con 5 cucharillas para compartir.
Más allá del detalle, Íñigo es el perfil del camarero que todo gran restaurante que se precie quiere tener a su lado y que todo Jefe de Sala estaría orgulloso de tener en su brigada.
Son de esos profesionales que tienen en su ADN, la Misión, Visión y Valores de su empresa y prodigan con esmero y gran acierto en su cotidiano saber hacer profesional.
Por ello, vuelvo a La Ragua, siempre como primera opción. No por lo bien que he comido allí, pues comer bien se come ya en muchos buenos sitios...vuelvo a La Ragua, por la experiencia que me hizo vivir reunido con mis seres queridos. Esa vivencia experiencial es lo que diferencia a un muy buen restaurante de uno que roza la excelencia. Y La Ragua, gracias a Íñigo, hoy ha superado esa linea.
La Ragua un sitio recomendable para vivir una experiencia memorable.
Víctor Benavides (EOI SAN ROQUE)
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01 Marzo 2026
10,0
Llevo más de media vida viviendo en el Campo de Gibraltar. Mis hijos crecieron y se educaron en Palmones. Mis gemelos, el arquitecto que por motivos laborales vive en Granada y el médico que vive en Cádiz, decidieron celebrar su cumpleaños hoy, día de Andalucía, ya que su onomástico fue justo hace un mes y que por infortunio del temporal no se pudieron reunir. Y como plus, invitaron a su amigo de infancia del colegio que cumplió años ayer, y que cada vez que vienen son inseparables.
Cuando pensamos en donde vamos a comer, con la gran y magnífica oferta gastronomica de esta zona, solo hay debate para las segundas y terceras opciones, ya que siempre en la primera opción está nuestra grandiosa "La Ragua", lugar de múltiples tapeos, reencuentros y momentos que tejen nuestra antaña memoria de nobles placeres.
El arquitecto, intentó desde Granada reservar mesa para hoy y estaba todo lleno, solo nos quedaba la opción de mesa en terraza sin reserva. Así que hoy al medio día me dice, "Papá llevame a Palmones, que me quedo allí, el primero, para pedir mesa". Lo llevé, lo dejé y se encargó de organizar todo, mientras El Doc, su gemelo venía de Cádiz para recoger a su amigo en Algeciras y llevarlo al restaurante.
Dicho esto, ya en la mesa, nos atendió Íñigo, que lo sé por que llevaba escrito su nombre en la chaquetilla.
Íñigo, son de esos grandes camareros que con su gracia y cercanía te sacan con cucharilla de café toda la información relevante para ofrecerte un servicio magistral.
Son aquellos grandes camareros que te hacen vivir la experiencia y que no recuerdes solo lo que comiste, sino cómo te hicieron sentir. Que hoy en día todo Jefe de Sala sabe que es la esencia del marketing del siglo XXI.
Íñigo nos ofreció fuera de carta una gran variedad de platos, muy bien descritos y explicados como si lo estuviéramos viendo pasar a medida que los relataba con gran entusiasmo. Tanto así, que el Arquitecto, embelesado por su última visita laboral a Galicia, pidió las zamburiñas. Como siempre nos pasa, nuestros ojos van más rápido que nuestro estómago y pedimos de más.
Nunca nos faltan nuestros emblemáticos aguacates rellenos. Y todo lo que se pida es buenísimo. El rabo de toro cortado a cuchillo, magistral, con cuchara y tenedor puedes dejar limpio el hueso de suave y cremoso que está. La fritura de pescado, no envidia nada a las del barrio de la Viña de mi tierra natal. En fin, viandas cada una mejor que la anterior.
La Ragua estaba llena, con gente esperando en la calle una mesa libre en cola.
E Íñigo nos atendía, y venía prudencialmente en el momento en que lo necesitábamos para pedir más. Y nos hacía sentir como si nuestra mesa era una burbuja alejada del ajetreo cotidiano de alrededor.
Comimos tanto y tan bien que no nos apetecía postre.
Cuando nos íbamos a marchar, luego de pagar la cuenta, Íñigo nos dice, "Esperad un momento por favor" y acto seguido nos trae una botella de champán y un platito de bombones helados y chantilly al centro con 5 cucharillas para compartir.
Más allá del detalle, Íñigo es el perfil del camarero que todo gran restaurante que se precie quiere tener a su lado y que todo Jefe de Sala estaría orgulloso de tener en su brigada.
Son de esos profesionales que tienen en su ADN, la Misión, Visión y Valores de su empresa y prodigan con esmero y gran acierto en su cotidiano saber hacer profesional.
Por ello, vuelvo a La Ragua, siempre como primera opción. No por lo bien que he comido allí, pues comer bien se come ya en muchos buenos sitios...vuelvo a La Ragua, por la experiencia que me hizo vivir reunido con mis seres queridos. Esa vivencia experiencial es lo que diferencia a un muy buen restaurante de uno que roza la excelencia. Y La Ragua, gracias a Íñigo, hoy ha superado esa linea.
La Ragua. Un sitio recomendable para vivir una experiencia memorable.
Victor Benavides
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28 Febrero 2026
10,0
Ha sido increíble el servicio prestado, la cálida en la comida y por supuesto en l a profesionalidad de los empleados.. Sin duda, felicitar al equipo que formáis
Sofìa L-G “Sophie”
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27 Febrero 2026
10,0
Anoche cenamos con un grupo de 6 amigos y salimos todos diciendo lo mismo: ¡qué sitio tan brutal! 🤤✨
Pedimos pulpo a la brasa, albóndigas de chocos, carrillada y ensaladilla rusa… y sinceramente, no sabría decir qué estaba mejor porque TODO estaba espectacular. Sabores increíbles y platos que daban ganas de repetir una y otra vez.
Pero si algo hizo la experiencia todavía más top fue el trato: Diana y Adrián nos atendieron de 10, súper amables, atentos y con una profesionalidad que se agradece muchísimo. Da gusto encontrarse con gente así.
Sin duda, sitio más que recomendado para ir con amigos, comer genial y salir con una sonrisa. ¡Volveremos seguro!
M.J
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22 Febrero 2026
10,0
Buenas comida, buen precio, buen servicio
Juan Godi
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21 Febrero 2026
10,0
Todo muy bien a pesar de la cantidad de gente. Especialmente la atención del camarero de la barra, que está en todos los detalles
marcelo hugo Livi
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16 Febrero 2026
8,0
Nos gusta mucho ir a tapear o comer a este restaurante, carta con mucha variedad. Buen servicio. Reserva mejor antes de ir, sino vas a tener que esperar seguro, siempre está lleno. Precios un poco elevados respecto a otros sitios.
Paola
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15 Febrero 2026
8,0
Fuimos un grupo grande y muy agusto. Había un camarero en concreto que fue de lo más atento que me he encontrado, y luego nos invitaron a un brindis por el cumpleañero. El chuletón que pedimos espectacular
Pablo Calvo Peñalver
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17 Enero 2026
10,0
Mi restaurante favorito sin ninguna duda. Tanto la comida como el servicio excepcional, seguid así 😊.
Salva
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10 Enero 2026
10,0