06/08/2025: Agradable sorpresa en forma de hotel.
Hay historias que empiezan con una ceja levantada y acaban con un suspiro de alivio. Esta es una de ellas.
La reserva no la hice yo, fue cosa de una amiga que nos ha traído de invitados al Sonorama. Y claro… cuando dijo el nombre del alojamiento, entramos en Booking como quien consulta el parte meteorológico en una boda al aire libre.
Las reseñas… digamos que no inspiraban confianza. Nos santiguamos. Pero si te invitan, sonríes, agradeces… y cruzas los dedos.
Y resulta que llegamos hoy, a primera hora, con la maleta llena de dudas y la cara de quien espera poco.
Pues oye: sorpresón.
Todo limpio como una patena, habitaciones amplias, colchón firme (de esos que te sujetan la espalda y el alma) y un servicio de almohadas que, honestamente, me ha ganado.
Más tarde, al volver de comer, hemos charlado con las chicas de recepción y nos han contado que el hotel acaba de reabrir. Literalmente: ayer. Nueva gerencia, nueva vida y nuevo nombre: Layana 1925.
Pues mira tú por dónde… que va a ser uno de esos sitios que empiezas temiendo y terminas recomendando.
Y esto, en Aranda, en plena semana del Sonorama, vale su peso en vino.
14/05/2025: Pasamos una noche para descansar en mitad de un largo viaje. La estancia estuvo bastante bien, grande y limpio. Pero tuvimos la mala suerte de ir en un día festivo donde estaba todo cerrado y para poder comer algo tuvimos que recorrer media ciudad hasta acabar en un burgués King.