El restaurante está en un enclave idílico, el arroz buenísimo, el personal nos trató fenomenal pero aconsejamos que, para mejorar la experiencia, pongan en la carta el precio de todas las bebidas. El tinto de verano, por copa, nos lo cobraron a 14€. Nos parece un precio abusivo para ese tipo de bebida.
El lugar espectacular, frente a la cala Giverola. La comida rica y ajustada calidad-precio. Eso sí, pedimos sangría de litro que no estaba en carta y nos cobraron 55€. Estaba buena, pero no más que otras de cava que tomamos en Tossa frente al Mar por la mitad de precio. Un robo!