Ambiente agradable. Tiene varios comedores pero mejor reservar incluso en día laborable. Aunque esté lleno y todo el mundo charle, se puede hablar con tranquilidad. Lugar típico de calçotadas con menú de calçots donde estos tienen el grosor necesario, están bien cocinados y en la salsa se le nota la almendra. Pero el plato de carne, a pesar de ser más que suficiente y de calidad, las dos medias tenían mucho más hueso que carne y tanto eso como la costilla no estaban recién hechas. Relación calidad-cantidad (puedes repetir calçots tantos como quieras -lo recomiendo-)-precio, correcta. Servilletas y mantel de ropa. Los cuchillos de sierra cortan muy bien. Te dan el típico babero pero cuando acabas con los calçots tienes que ir a lavarte las manos. Una toallita húmeda estaría bien. Cuando pides agua deberían llevarte un vaso además de lo que ya tienes para el vino (no todo el mundo bebe de gallet). Si no haces calçotada el menú y la carta están muy bien y los platos son de pedir fiambrera para llevarte lo que no puedes acabarte. Detalle de patatas y aceitunas antes de empezar y de galleta con el café. Personal muy amable que sabe que, en el país de los clientes un profesional debe atenderles en el idioma de los clientes.
Albert Martín Ballesta
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21 Febrero 2026
8,0
Sitio y personal muy agradable y calçots exquisitos. Recomiendo especialmente el sitio de calçotada
Anna Masvidal
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18 Febrero 2026
10,0
Sitio excelente para comer y pasar un buen momento. Local muy bonito y agradable.
Pepe Linares
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18 Febrero 2026
10,0
En general, bien...
La peor fue que nos llegó todo no demasiado caliente.
La calidad, correcta pero...
Comerte una morcilla fría o una butifarra, no es muy agradable.
El vino del porrón para un menú de 48 euros, muy muy deficiente.
En el menú ponía naranja cortada.
En las mesas del alrededor si la ponían
En la nuestra nos la pusieron en medio sin cortar y sin pelar.
jose angel Gomez
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17 Febrero 2026
6,0
Es apostar a caballo ganador. Calidad del servicio, menú correcto calidad-precio, el local es precioso y bien cuidado. Sirven también calçotadas en temporada, reservando con antelación, eso si. El servicio muy amable y dispuesto, las chicas encantadoras, salvo el encargado, debería sonreír un poquito más ;) Muy recomendable.
Rosa Franquet
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17 Febrero 2026
10,0
Un restaurante donde todo lo hemos encontrado bien.
Hemos pedido el menú del día, muy completo y con muchas opciones para elegir y a cual mejor.
Para poder probarlo todo, hemos compartido los platos, a mi personalmente me han encantado el trinxat de col y las mandonguillas con sepia.
El servicio excelente, muy ágil y con una simpatía difícil de encontrar hoy en día.
La decoración y la limpieza son dignos de resaltar también.
La verdad, muy recomendable, volveremos seguro.
Fernando Anguela
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16 Febrero 2026
10,0
Correcto, amables, 48 euros por persona
Jan Fernandez
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15 Febrero 2026
10,0
Buenas. De los mejores sitios para hacer una calçotada. Tanto los calçots, como la salsa y la carne muy bien cocinados. Y los que comimos de carta dos cuartos de lo mismo. Ambiente fenomenal y el trato de los camareros impresionante. Están pendientes de los comensales en todo momento para que no falte de nada. Un servicio de lo mejor que he visto .
Ignacio Rodenas
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15 Febrero 2026
10,0
Sitio tranquilo,servicio exquisito y una comida sabrosa. Calidad precio muy buena.Carta de vinos y cavas a orde al precio. Un gran descubrimiento para comer agusto y de calidad
lu r
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26 Enero 2026
10,0
*Los Calçots y el cava, el peaje catalán de casi 50 pavos en el L’Export de Bau* en VALLS por supuesto.
Ese sitio donde uno entra con hambre y sale con babero, hollín en las manos y el presentimiento de haber participado en un ritual ancestral, mas divertido en grupo. El local está muy bien, ambiente animado, mesas listas para el desastre controlado y suficiente iluminación como para que tus fotos con el babero—dignidad cero, alegría cien—queden para la posteridad.
El *menú calçotada* empieza fuerte: una torre de calçots chamuscados en teja como si hubieran sobrevivido a un incendio forestal. Con su salvitxada, no digas romescu, que en Valls debe de ser moneda oficial. Entre calçot y calçot, con el porrón en mano, haciendo malabares líquidos que alternan entre “qué arte tiene” y “esto acaba en la camiseta”.
Y cuando crees que ya no puedes mas ¡zas! Llega el cava. Ese pequeño lujo burbujeante que te hace pensar: “Oye, igual los 50 pavos no están tan mal”. Un espejismo, claro, pero un espejismo que entra frío y muy bien.
Después aparece *la carne*, longaniza, morcilla y el cordero, la de verdad, la que llega a la mesa con la energía vital de recordarte que has venido a algo más que a mascar verduras alargadas. Jugosa, bien hecha, de esas que te reconcilian con la vida y con el mesonero.
¿Se podría pedir más? Hombre, siempre se puede pedir más. Pero luego recuerdas que *hay que dejar sitio para la crema catalana*. Porque uno no abandona una calçotada sin su final dulce, patriótico y ligeramente incendiario. Gratinada, dorada, crepitante… una cucharada y entiendes por qué los catalanes presumen tanto de esto. Es el equivalente culinario a un final con fuegos artificiales. La naranja entera, la dejo que soy vago.
En conclusión: sitio bien, menú bien, tú con babero y porrón divinamente retratado, cava que entra solo, carne que emociona y crema catalana que firma el contrato. ¿Que 50 pavos es caro para un invento catalán? Pues sí.
Pero oye… al menos sales con el alma llena y las manos negras, que es como debe acabar una calçotada de verdad.
Jose Maria S
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08 Diciembre 2025
8,0