Hemos comido en este restaurante pequeño y familiar con un sabor tradicional y con algún toque moderno en sus platos. Todos los platos notabas que eran caseros y muy buenos. A pesar que nos avisaron que la cocina iba saturada notamos buen ritmo en la salida de platos, igual al avisar ya nos relajamos más. Disfrutamos de un ambiente tranquilo y un trato excelente. Recomendamos la carne guisada y el abisinio líquido.
Un pequeño y coqueto restaurante con una calidad y atención sorprendente. Un par de abisinios para mojar pan (los huevos hervidos al estilo alcoyano), ceviche de langostinos, baos y tortilla de patatas a la sobrasada, todo ello regado con un exquisito blanco de Cañada que se inspira en aquellos vinos de cepas antiguas que se exportaban desde Alicante a la corte de Luis XIV de Francia, el Rey Sol.