Desde hace 4 años, todos los sábados por la mañana, he llevado a mi madre con estado avanzado de Alzheimer, a comer una tarta en la cafetería Nivaria.
La situación con un enfermo de estas características nunca es cómoda. Quiero agradecer de corazón, al personal de la cafetería, el cariño, el trato amable y el cuidado especial, con el que siempre trataron a mi madre y a mi. Mi madre ha fallecido este sábado. Estoy convencido que estos ratos en la cafetería hicieron mucho mas agradable los últimos años de su enfermedad.
Gracias a todo el equipazo de grandes profesionales que trabajan en el Nivaria por dignificar un trabajo tan duro.
Eternamente agradecido en nombre de mi madre y en el mío.
Pedí un croissant y mide 3 dedos ni siquiera tiene un tamaño normal y sale 3,10 bastante caro para el tamaño que tiene.
He ido durante meses a beber el frapuccino y nunca lo tienen, sobre todo viernes, sábado y días de mucho calor o festivos que hay más afluencia de gente.
El personal es muy amable aunque hay veces que tardan muchísimo en atenderte, falta personal.