01/01/2026: Mientras escribo, no pienso en morir comiendo. Quiero morir leyendo. En la página 209 del Breviario Mediterráneo —este libro que me golpea el alma— aparece Leo Bagrow, cartógrafo del siglo XX. Predrag Matvejević me guía por el Mediterráneo: mar saturado, mar que mata y salva, paradójico, oscuro, inmenso. Y en mí se fija la certeza: identidad hecha de tiempo, de límite, de pertenencia.
La rosa de los vientos no era decoración. En la Carta Pisana, en el Atlas Catalán, en los mármoles romanos, en los mosaicos de Cartago, era medida y guía. Decía: no todo debe consumirse. Vivir no es devorar, sino saber hasta dónde llegar. Comer no es voracidad, es ritual; no es exceso, es reconocimiento del cuerpo.
Cuando el placer se convierte en abuso, la celebración se resquebraja y queda el vacío. Comer para que la vida no pierda sentido. Contra la desmesura, la rosa vuelve a orientar.
Lidia y yo pensamos en la Rosa de los Vientos de Els Pallaresos. Real y amada. No es metáfora. Un pequeño restaurante entre viñedos, brisas saladas y azul profundo. Allí la comida orienta, el deseo se contiene y la fortuna —como el pan— se comparte, claro y oscuro, como el propio Mediterráneo.
06/12/2025: La atención tremenda! La llegar, ya nos esperaban con el agua para la perra, muy simpática y agradable, y todo muy profesional, las xor1uetas estaban buenísimas y la butifarra muy bien presentada, con los complementos puestos para disfrutarlos bien junto q la butifarra que estaba buenísima... Así que ahora nos toca cumplir q nosotros y volver y comer de verdad!!