30/01/2026: restaurante espectacular en Asturias que combina producto local de máxima calidad con una cocina a la brasa impecable. Pescados frescos del Cantábrico, mariscos y carnes a la leña, todo cuidado al detalle. El ambiente es acogedor, con vistas a la naturaleza, y el servicio muy atento. Ideal para una comida especial o para disfrutar de la mejor cocina asturiana. Los precios son altos, pero la experiencia merece cada euro.
24/01/2026: Fuimos con grandes expectativas que se quedaron en un 3,5-4. Pedimos el menu degustación: 150 euros.
Es indudable que la calidad del pescado y la carne es MUY buena; además, pudimos degustar caviar, que aunque no me encante, oye, es una ocasión especial, y la presentación con puerro está lograda (tambien lo pagas); los postres estaban buenísimos y la croqueta era exquisita, de las mejores que hemos comido.
El sitio es bonito, agradable, tranquilo, con unas vistas espectaculares.
Sin embargo, hubo un par de detalles que no nos gustaron, y que hacen que no sea un restaurante TOP: en el menú nos pusieron dos platos, la ensaladilla y el salpicón, que eran muy parecidos, con pocos detalles de diferencia; uno era de bogavante y otro de langosta, pero, dada la presentación, no se percibía casi diferencia. En un menú de 150 euros no esperábamos que nos sirvieran dos platos prácticamente idénticos. Asímismo, nos dieron a probar quisquillas de la ría, pero el plato era soso, sin gracia: unas 12 quisquillas hervidas a pelar con un alga en el fondo del plato que, lejos de aportar, contaminaba el sabor de la quisquilla. Una pena; creemos que ese producto de tanta calidad tiene más potencial.
Por último, en lo que se refiere al vino, dos apuntes. Por un lado, hemos estado en muchos restautantes, nos encanta el vino, y creemos que la carta de los vinos está bastante inflada de precio. Por otro lado, una camarera nos dijo que enseguida venía el sumillier, estuvimos esperando pero no venía nadie. Al volver a preguntar otro camarero nos dijo que no tenían sumilier. Estos dos detalles juntos se me hacen aún más difíciles de comprender: una carta de vinos excesivamente cara sin sumillier.
Una pena, ya que el restautante tiene mucho más potencial tanto en servicio como en calidad.