Un típico restaurante callejero español. Ubicado en medio de la nada, en una calle con un amplio aparcamiento. La comida y el servicio son muchísimo mejores que la primera impresión que da desde fuera.
Un típico restaurante callejero español. Ubicado en medio de la nada, en una calle con un amplio aparcamiento. La comida y el servicio son muchísimo mejores que la primera impresión que da desde fuera.
Íbamos de viaje y paramos a comer. Menú del día hecho de "casa", y bien cocinado. Mucho sabor. Y calidad. Buena comida. Servicio rápido y muchísima variedad de platos.
Únicamente he parado una vez, a la vista de las buenas reseñas, y pedimos unos almuerzos y tengo que decir que SIMPLEMENTE UNO MAS. Me gustaría pensar que echan el resto en el menú pero realmente sería extraño vista la calidad de lo consumido. En resumen, volveré a parar si llega el caso, pero no será una opción que busque.
La comida bien.Me pusieron al lado del aire acondicionado y acabé helada, la solución que me dieron fue cambiar de sitio, para que así le diera el aire a mi hijo. El servicio justo