La atención al cliente es excelente, se han molestado en revisar y controlar el tema de los alérgenos, no solo eso, sino que realizaron una excelente elaboración del menú para preocuparse de la contaminación cruzada( sobretodo se debe a una madre muy muy maja). Siempre iba de tradición a cenar aquí todos los años en la Warner, y con la aparición de nuevas alergias pensé que no podría, cosa, que resultó en una muy grata y fantástica experiencia inesperada.