Cuando aparqué el coche en el parking, me sobrevino una sensación de..."donde me he metido?"
Cuando abres la puerta del local un salón amplio te recibe.
Cuando te sientas en la mesa comienza la magia.
Empezamos con una ensalada que parece que te la hubieran puesto directamente del huerto. Grande, rica, bien poblada, pimientos espárragos bonitos, huevos tomate, lechuga... vamos!!! Cómo Dios manda!!!
Pedimos bacalao y carrilleras y sin lugar a dudas, el lugar, hace honor a su puntuación. El bacalao estaba buenísimo!!! Ración más que correcta en tamaño y excelente en calidad y las carrilleras todo un espectáculo con el estofadito en su punto.
Sin duda alguna sorpresa super agradable. Muy aconsejable
Nos encantó el lugar! Al ver la carta, habían tantos platos que nos apetecían que era difícil elegir. En especial, el arroz de bogavante muy bueno.
Buen servicio y ubicación genial en mitad de la naturaleza.
Fuimos en diciembre y dentro con la estufa se estaba muy acogedor.
Local modesto, pagas por la calidad y cantidad de los platos caseros.