Nos encantó el lugar! Al ver la carta, habían tantos platos que nos apetecían que era difícil elegir. En especial, el arroz de bogavante muy bueno.
Buen servicio y ubicación genial en mitad de la naturaleza.
Fuimos en diciembre y dentro con la estufa se estaba muy acogedor.
Local modesto, pagas por la calidad y cantidad de los platos caseros.