Sólo le doy 3 estrellas porque me encantan las pizzas de dominós pero al llegar al lugar y esperar en caja para ordenar, pude ver como las dos cocineras preparaban las pizzas, una hablando por teléfono encima de la pizza y luego se ponen a hablar entre ellas todo esto encima de la comida.. sin nisiquiera usar un tapabocas o guantes. Se me quitaron las ganas con tan solo imaginarme la cantidad de saliva que cae en la comida. Deberían ser más estrictos con el protocolo, es una lástima.
Estuvimos cenando y la verdad es que creo que les falta personal.
No había nadie en restaurante y aún así nos tocó esperar bastante porque estaban saturadas con los pedidos a domicilio.
Finalmente cenamos con la calidad de siempre, aunque me pareció algo más grasienta de lo normal.
Espero que les solucionen lo del personal, que al final las personas que trabajan ahí no tienen culpa.