Pequeña cafetería con una carta variada con alternativas muy ricas para desayunar o merendar. Como punto negativo decir que tardaron un poco en atendernos y preparar los dos cafés y desayunos que pedimos.
Me encantó el trato , el lugar es estilo vintage , con unos colores súper bonitos y cada rincón está decorado con amor .
Comí Carlitos que están de muerte y probé el té negro con bergamota y me gustó mucho ! Lo recomiendo ! Hacen falta más lugares así en la isla , hace falta mejor atención en los alrededores