Tras un largo paseo desde Carabineros, entramos antes de coger el tranvía de vuelta. Tomamos vino, café, tortilla y ensalada rusa.
Todo estaba delicioso, el personal y los clientes fueron muy amables y atentos, y mimaron muchísimo a nuestro perrito.
Sin duda, volveremos.
Que por 4 euros puedas desayunar una tostada de jamon iberico, un zumo y un cafe es ina autentica pasada. Encima en abundancia de cantidad, un gusto encontrar sitios así