08/03/2026: Fuimos a este restaurante después de ver varias publicaciones en TikTok y por el cartel que aparece en el camino hacia las rutas del Catí. El entorno es, sin duda, uno de sus puntos fuertes: un lugar tranquilo, rodeado de árboles y con vistas a la montaña, perfecto para desconectar y pasar un día diferente. Además, el recinto cuenta con un parking amplio y cómodo.
Al llegar, nos sorprendió la cantidad de gente que había. Dentro había varias mesas largas ya preparadas, lo que da la impresión de que está muy orientado a celebraciones familiares y grupos grandes. A nosotros nos sentaron en una zona con mesas de cuatro personas. Personalmente lo encontré un poco incómodo porque el espacio alrededor era bastante reducido.
El restaurante funciona con dos menús cerrados: uno de 35 euros y otro de 45. Los entrantes son los mismos en ambos, y la diferencia es que el menú de 45 incluye chuletón como principal. Nosotros elegimos el de 35, que incluye 7 entrantes, 3 platos principales, postre y bebidas. Se puede repetir cualquier plato.
En cuanto a la comida, a mí no me terminó de convencer. Lo que más me gustó fue la ensaladilla, la coca y el gazpacho. Los entrantes incluían tomate con salsa, jamón, queso, ensaladilla rusa, patatas y un estofado de hígado y ternera, si no recuerdo mal. En los principales sirvieron primero paella de marisco, luego gazpacho y por último codillo. Me pareció demasiada comida para un solo menú; con una buena paella o un buen gazpacho sería más que suficiente. Además, como punto negativo, varios platos llegaron templados o tirando a fríos.
En resumen, el sitio y el entorno son muy agradables, pero la comida tiene bastante margen de mejora. Si buscas cantidad y un precio ajustado, es un buen lugar. Si lo que te apetece es un restaurante rústico con comida tradicional bien ejecutada, quizá no cumpla del todo las expectativas.
05/03/2026: Menú único cerrado. Aceptable pero no mucha calidad.