06/04/2026: La Cabaña: donde Peñíscola me sorprendió (y no me arruinó)
"Llegas a Peñíscola después del viaje, con las piernas dormidas, el hambre justa y la moral por los suelos porque sabes que luego toca subir al castillo. Esa cuesta que te hace replantearte todas tus decisiones vitales, incluida la de no haber entrenado nunca. Necesitas fuerzas. Y decides parar a desayunar en La Cabaña, más por supervivencia que por convicción.
Vi la zona y ya me preparé para lo peor. Esos sitios turísticos donde te clavan un riñón por un café que parece agua de freír churros y un bollo que lleva más aire que masa. Pues no. Aquí me llevé una sorpresa. Una de esas raras que te reconcilian con la humanidad durante cinco minutos.
Pedí: un cruasán, una ensaimada, un café con leche y un cholec (chocolate, para los no iniciados). Precio total: 7,90€. Ojo, que no es el desayuno de la abuela María, pero teniendo en cuenta que estás a los pies del castillo y que podrían haberte cobrado 12 pavos solo por respirar, el precio casi duele menos que la cuesta de subir. Casi.
Y lo mejor: el cruasán estaba crujiente y tierno. Crujiente por fuera, tierno por dentro. Esa textura que buscas y no siempre encuentras. Y la ensaimada igual: esponjosa, en su punto, nada de chicles ni sequedades. Para lo que esperaba (algo duro y con azúcar glas de maquillaje), fue un triunfo.
El servicio: muy bien y muy rápido. Saben que el cliente solo quiere tragar, pagar y lanzarse a por el castillo antes de que el sol apriete. Ni un minuto de espera. Te atienden, te sirven, y casi te dan un mapa para que no te pierdas. Un lujo.
Así que si pasas por Peñíscola y necesitas un desayuno de trinchera antes de la batalla campestre (léase, subir al castillo), La Cabaña cumple. 7,90€ por todo eso. No es el chollo del siglo, pero el crujiente tierno de esa masa y la ensaimada bien hecha ya casi lo justifican. Y eso, en zona turística, es un milagro."
03/04/2026: Solemos ir bastante con la familia a comer aquí y cada vez que hemos venido ha sido espectacular. Tanto el trato del propietario, como los trabajadores, como la comida. Todo de 10.
A mi no me gusta nada el pescado, aquí lo he probado y se nota que es de calidad. Cualquier cosa que pidas se nota que ponen corazón al hacerlo.
Muchas gracias por el trato! Es un placer volver a comer aquí.