01/03/2026: Un amigo español nos invitó a este restaurante, y fue uno de esos momentos en los que te das cuenta: en España, la paella no es solo una comida, es una experiencia.
Probamos paella de mariscos y paella de carne. El arroz estaba en su punto: ni pastoso ni seco, sino en su punto al dente, con un sabor profundo y caldoso. Se nota que no lo están preparando para turistas, sino que lo están cocinando de verdad. Incluso cuando estás lleno, tomas otra cucharada solo para comprobarlo... y está delicioso otra vez.
Un agradecimiento especial a nuestro camarero, Daniel.
Es camarero y sumiller, y, francamente, un hombre con un gran sentido del gusto por sus comensales. Es muy atento, tranquilo, no presiona, capta el ambiente de la mesa y nos ayuda a elegir el vino. Fue por recomendación suya que pedimos el Albariño, que fue el acompañamiento perfecto para el marisco.
Y otro detalle inesperado: el postre. En la carta se llama "Teta de Monja". Suena inesperado, pero en realidad es un clásico postre español: una delicada pasta choux, aireada por dentro, con un dulzor sutil y una textura muy ligera, casi como una nube. Es perfecta después de una paella; no es pesada ni empalagosa.
El resultado no fue solo un almuerzo, sino una experiencia gastronómica verdaderamente cálida: buena comida, el vino perfecto, un servicio atento y un ambiente tranquilo.
Ahora es un lugar al que realmente querrás volver.
24/02/2026: Un restaurante muy agradable con una hermosa 😍 vista al mar 🌊. Lamentablemente, no comimos allí, pero las mesas de al lado 🫣 se veían muy bien y deliciosas 😅. ¡Nos limitamos a tomar algo! ¡Pero sin duda volveremos!