11/01/2026: Hoy quiero dejar esta reseña no por la comida, ni por el precio, ni por el local, sino por algo mucho más importante: el trato absolutamente lamentable que las camareras tienen que soportar un domingo soleado como el de hoy.
Nada más llegar, en la entrada hay un cartel bien visible y en dos idiomas (castellano e inglés) que dice claramente: “Espere a ser atendido”. Nosotros, como el resto de personas educadas, esperamos. Cuando nos atendieron, nos sentamos en una mesa de la terraza frente al mar y todo parecía ir bien… hasta que empezó el desfile de la mala educación que prácticamente no nos dejó ni comer.
Mientras la camarera nos tomaba nota, un hombre de origen extranjero que se comunicaba en alemán, intentó entrar saltándose la norma, diciendo de malas formas que “no entendía inglés” y que veía una mesa libre y quería sentarse allí. Que una mesa esté libre no significa que puedas apropiarte de ella, especialmente cuando hay gente esperando y un sistema de turnos claro. Curiosamente, el hombre que “no entendía inglés” acabó entendiéndolo perfectamente cuando le convenía. La camarera tuvo que interrumpir su trabajo con nosotros para gestionar la situación, ya que el individuo incluso saltó el cordón que delimita la espera, entró, salió y volvió a entrar para sentarse. Finalmente la camarera le invitó a esperar su turno y él se marchó, no sin antes mostrar una actitud totalmente irrespetuosa.
Segundo episodio: otro cliente de origen extranjero que hablaba inglés, se salta la cola, se dirige directamente a la camarera en inglés y, al decirle ella que para la terraza debía esperar, la insulta en su idioma y hace gestos despectivos antes de marcharse.
Tercer episodio: dos mujeres llegan y, sin haber llegado a la puerta, irrumpen a la camarera que estaba intentando atender las mesas, mientras llevaba una bandeja repleta de bebidas, preguntan si hay sitio, ignorando el cartel y la cola. La camarera, con profesionalidad, les responde educadamente que deben esperar a ser atendidas, tal y como indica el cartel. Lejos de entenderlo, paran a otra camarera distinta para repetir la misma pregunta. Llevaban literalmente segundos esperando!
Admiración absoluta por las camareras que trabajan los domingos en este lugar, manteniendo la educación, la calma y la profesionalidad frente a actitudes que rozan lo intolerable.
Un recordatorio para quien venga de fuera: estar de vacaciones no da derecho a faltar al respeto, saltarse normas básicas ni tratar al personal como si fueran invisibles o inferiores. Aquí no se está para servir caprichos!
Xorri debería estar orgulloso de su personal, debería poner límites ante los clientes irrespetuosos y hacerse valer. Ojalá más gente entendiera que la educación no es opcional, ni depende del país en el que estés.
08/01/2026: Local sobrevalorado.
Le salva la terraza.