Un pequeño y encantador bar español en Mataró.
Propietario amable y ambiente encantador, con una decoración que transmite historia y la huella del tiempo.
Como si nada hubiera cambiado a pesar del cambio de propietario.
Habitación con aire acondicionado.
Siempre que me pilla de paso por la zona me paro a hacer un cafelillo, siempre eres recibido con una sonrisa y te atienden al momento. Muy majos, lo de atender con una sonrisa se ha perdido en muchos sitios pero aquí da gusto entrar.