Paramos a cenar un día festivo, veníamos con el cachorro y sin problema. El trato de la camarera excelente nos dio agua para el perro. El bocadillo grande y la comida aceptable para ser un bar de carretera. Bastante limpio.
Tienen raciones, bocadillos, tostadas de desayuno y platos combinados. Los bocadillos son enormes, pero secos y caros para lo que contienen (6 € uno de jamón y queso, semifrío). El pan no valía la pena. Para un apuro te sirve si vas con hambre, pero por supuesto que hay sitios mejores.
Tenía más hambre que un lagarto en una pita si no, no me meten ahí ni a palos.
Parecía que en el suelo habían descuartizado a Mr. Potato porque había de todo: huevo, kétchup, patatas . . .
El hombre que "atendía" estaba más viendo Dragones y Mazmorras en la tele que atendiendo.
El bocadillo es grande (lo de la foto es sólo la mitad) pero pide 2 bebidas porque si no, no vas a tener forma de echar la comida para abajo.
Buen sitio para sobrevivir en un apocalipsis zombie.
Paramos para repostar y desayunar. Tanto el café como la comida estaban muy buenos, en especial la tosta extremeña de jamón, co su buena dosis de jam . El precio nos pareció a los cuatro muy bien y ajustado. El servicio también muy bien, aunque algo lento