05/08/2025: Es un hotel que puedo recomendar con la seguridad de que me lo agradecerán.
La habitación, amplia y limpia.
El baño completo, con los elementos necesarios. Calefacción, aire acondicionado. y una terracita con una mesa y sillas desde la que se veía la ría de Arosa y la costa del otro lado de la ría, con las poblaciones de Riveira, A Pobra do Caramiñal y la sierra del Barbanza.
El colchón comodísimo. (dormía mejor que en el mío, de casa).
Los accesos desde la calle, perfectos: Se puede salir del coche, en el aparcamiento que está al lado del hotel, sentarse en una silla de ruedas, cruzar la calle, coger el ascensor y llegar a la habitación, sin ningún problema. ¡No hay barreras arquitectónicas!.
La piscina, el Spa, el jardín, las hamacas, las mesas de la cafetería rodeadas de árboles y plantas.... todo junto, forman un conjunto integrado, estético y armonioso.
Todo está cerquita uno de otro.
Se puede pasar de tomar un zumo en una mesa a la
sombra de un árbol, a tostarse al sol en una hamaca al lado de la piscina...¡caminando 10 metros!.
En ese lugar uno experimenta plenamente, el significado del "dulce no hacer nada".
La comida, estupenda.
Tienen productos que cultivan en una huerta de su propiedad.
Hacen sus propios helados.
Y las viandas no sólo son buenas, si no que están bien cocinadas. En su punto.
Los precios muy contenidos, tirando incluso a baratos.
Del personal, sólo diré que al cabo de unos días de trato, eran como amigos.
Serviciales, atentos.
Una anecdota: a las 11 acaban los desayunos que están incluidos en el precio de la habitación. Pues unos minutos antes nos iban avisando por las mesas:
-"Vamos a retirar las bandejas, si desean alguna cosa más, pueden cogerla".
Pero el tono.....¡me sonaba igual que mi abuela, cuándo le preocupaba que me quedara con hambre!. Un encanto.
Nos dejaron estar con nuestra perrita.
La única condición es no llevarla a la zona del comedor o a la zona de la piscina. Es comprensible.
Los alrededores del hotel están llenos de playas y pequeñas calas donde puede uno tomar el sol y bañarse en aguas de mar limpias y llenas de marisco. Porque la ría de Arosa es el Serengueti del mar de Galicia.
A dos kilómetros está un camping, un museo del salazón y el acuario del Grove.
A 5 minutos, el Grove y la isla de la Toja. A 15 minutos, la vía rápida del Salnes, Sanxenxo y otras muchas poblaciones de la zona.
No digo más.
El resto, id al hotel Bosque mar y descubridlo vosotros.
03/08/2025: Todo perfecto, de hecho, repetimos porque la primera vez, fue todo perfecto, y esta segunda también, excepto la cena, el camarero muy desagradable, estuvimos esperando en la barra y como no nos decia nada le dijimos que salíamos fuera y después de mucho esperar, nos tuvimos que levantar e ir a cenar a otro sitio. Los camareros de la mañana, encantadores.