Nos llevamos una grata sorpresa en este pequeño gastrobar.
Entramos de casualidad porque se encontraba muy cerca de nuestro alojamiento en la calle Amnistía.
Pedimos unos vinos y unas carrileras , albóndigas de rabo de toro y Salmorejo.
Estuvo todo buenísimo!! y a un precio muy aceptable para ser Madrid.
La chica que nos atendió fue amable y muy atenta.
Sinceramente nos encantó el sitio, el ambiente , la música , la atención y lo mejor la comida..
Enhorabuena.