Los mejores restaurantes en Crémenes

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6,8
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Opiniones

Restaurante Huelde

Crémenes
30/01/2017: Desde hace unos años, paso las vacaciones de verano en León, y siempre repito en este hostal y restaurante. La comida es casera, buenísima y tienen menú diario a buen precio. El personal es muy amable, simpático y siempre están dispuestos a resolver cualquier cuestión. Siendo vegetariana, algunas veces he tenido problemas para encontrar sitios para comer por estas tierras, pero cuando comenté eso en el restaurante, me propusieron varias opciones, tanto fuera como dentro del menú. Un gran detalle a tener en cuenta. Los postres están riquísimos (¡no os vayáis sin probar el arroz con leche o las natillas!).Las habitaciones son amplias, limpias y tienen todo lo necesario (toallas, gel, secador, etc.). La relación calidad-precio es inmejorable. Se nota que se esmeran en el cuidado de las habitaciones y del espacio en general, que está decorado con mucho gusto.Espero volver a León también este año para disfrutar de este lugar tan encantador en un entorno tan maravilloso.
02/11/2016: Súper bien porque después de estar pateando por una zona tan preciosa (foto) es genial llegará un sitio con tan buena relación calidad precio. Pedimos todo para compartir con mi mujer e hijas. Cecina (9/10) croquetas (9,5/10) estaban tam buenas que pedimos una segunda ración. Tigres (8/10) muy ricos también y no demasiado picantes. Langostinos a la plancha (7/10) porque el resto estaba todo demasiado rico. De postre tarta de queso (8/10) y natillas (7/10) y cafés. Sitio agradable y con gente amable y simpática al frente. Volveremos


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Aguas Bravas

Crémenes
01/09/2016: Hace menos de un mes que estuve con mi familia en este restaurante. Yo siempre me fío de la opinión de la gente local, así que cuando llegamos a Crémenes, preguntamos a un señor del pueblo por un restaurante para comer. En seguida nos dijo otro restaurante del pueblo que se llama Huelde. Fuimos y ya no había sitio, así que buscamos otro. Reservamos en el Aguas Bravas. Vaya acierto (léase con retintín)! Entramos al comedor, una habitación agobiante, llena de sillas y mesas para aprovechar el espacio. Al final se llenó (no hay muchos más sitios para comer en ese pueblecito) y claro, lo que pasa en estancias cerradas con mucha gente, que al final todo el mundo sube la voz para oírse y se crea mucho ruido agobiante. Pero eso no fue lo peor. La comida, que esperábamos casera y rica, comida de pueblo, nos dejó fríos. Yo pedí fabada y chuleta de ternera y la verdad es que en la fabada ya no había ni habas, estaban todas deshechas del tiempo que llevaría esa olla cociendo o recociendo. Y la chuleta de ternera era de esas que se te hacen eternas en la boca porque no se podía tragar (que conste, no por el sabor, sino por la textura fibrosa y dura). Una familiar mía pidió espaguetis a la marinera y la verdad es que de marinera poco, y además, a los espaguetis les pasaba lo mismo que a mi fabada, que llevarían horas hechos porque cuando los metías en la boca se convertían en una masa de pasta incomible. Ahora, lo mejor de todo fue el servicio (vuélvase a leer con retintín) Nos atendió una señora rellenita que casi no podía pasar entre las mesas y que para poder pasar sin dificultades, tenía a ralla a toda la gente, sobre todo a los niños, "esos niños, que no se muevan, que no puedo pasar o me voy a caer". Las familias de las mesas de al lado ya hasta se reían de lo cómico de la situación. La mujer no dejó de dar órdenes todo el rato. Al final, hasta dijo que los cafés, en la barra, que había gente que quería entrar, incluso a la mesa de al lado la mandó aligerar para que se fueran. Madre mía, nos daba risa. Luego confesó que ella era cocinera, pero que como la camarera no estaba, ella tenía que servir. Y, sí, eso puede pasar un día, pero aunque seas cocinera, hay que tener un poco de sentido común y no tratar tan mal a los clientes. La verdad, yo no lo recomiendo demasiado, aunque si os pasa como a nosotros, que en pleno agosto no encontráis sitio, pues bueno, id, arriesgaros, "a buen hambre, no hay pan duro".
03/11/2014: Comimos el fin de semana pasado, día de todos los Santos, en el restaurante Aguas Bravas, en Crémenes, camino del Museo de la Minería de Sabero, y nos encantó la calidad, el precio y el trato; nos zampamos el menú cocido , con sopa , garbanzos con berza, y luego los sacramentos, carne guisada, tocino, chorizo, morcilla de la zona, que está espectacular....en fin...que lo disfrutamos, a pesar de llegar tarde al restaurante; el postre, un flan de queso casero para chuparse los dedos; no es para buscar un restaurante de postín, y bonito, sino un bar normal con unas mesas en un comedor cerrado, con un trato amable y un precio insuperable.....al lado de la carretera; pagamos 14€, café incluído.....una maravilla y muy a gusto.

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