26/12/2025: Nos encantó. Cada bocado y cada sorbo ofrecía un nuevo sabor y una nueva sensación. El menú fue muy creativo y se preparó con gran atención al detalle. Desde la presentación y la vajilla hasta las combinaciones de sabores, todo fue cuidadosamente diseñado. Una experiencia gastronómica realmente maravillosa; muy recomendable.
13/12/2025: Una experiencia gastronómica inolvidable donde la repostería se fusiona con lo salado de una forma única y nunca antes vista.
Reservamos Donaire para nuestra última noche de vacaciones en Tenerife como broche de oro. Por suerte, admiten bebés, ya que el restaurante está ubicado en GF Victoria, un hotel ideal para niños.
Antes de reservar, dudábamos, ya que íbamos a llevar a nuestra hija de 15 meses a un restaurante con estrella Michelin, donde normalmente no se espera que haya niños/bebés en un entorno así. Nos preocupaba más arruinar la experiencia de los demás huéspedes, ya que no se puede tener a los bebés demasiado tranquilos y en un mismo sitio durante mucho tiempo. :)
Para nuestro alivio, nuestra pequeña se portó bien, probablemente entendía las normas de etiqueta en un restaurante de alta cocina. Aparte de hacer pequeños ruidos de emoción, prácticamente hizo deporte y la mantuvimos ocupada con la comida que le llevamos. También disfrutó de un poco de pan con mantequilla y estrella Michelin. :)
Sobre el menú degustación: ¡una experiencia fantástica de principio a fin! Al entrar, te embarcas en un viaje de lujo, lejos del bullicio del mundo exterior. El personal, obviamente, viste con elegancia, es educado y amable. Desde el comedor, a través del gran ventanal, se puede ver la cocina, donde el chef y su equipo trabajan arduamente para crear platos de aspecto exquisito que saben a gloria.
La experiencia duró aproximadamente una hora y media, y nos sirvieron platos cada 5-7 minutos. El personal explica cada plato al llegar y cómo comerlo para experimentar el mejor sabor.
Definitivamente, parece que hay una historia e inspiración detrás de cada plato. Cada elemento de cada plato tenía un propósito y todo cobraba sentido cuando se disfrutaba como debía. Una experiencia culinaria para recordar que no se disfruta todos los días.