22/01/2026: ¿Te encanta comer pescado fresco —sardinas, calamares, dorada, merluza— pero odias el olor que deja cocinarlo en casa? Este es tu sitio.
Aquí eliges el pescado directamente del mercado y te lo cocinan a un precio justo, sin inflarlo como en otros restaurantes. Fresco de verdad, sin trampas.
Conozco este negocio desde hace años y siempre es como volver a casa. Es un lugar familiar, honesto, andaluz y sin florituras. No esperes mantel de lino ni cocina “de autor”: espera comer muy bien, quedarte lleno y salir contento.
El trato es cercano y humano. Aunque a veces el sitio está a reventar, el personal se deja la piel y te trata como a uno más cuando vuelves. Eso hoy en día se agradece muchísimo.
Comes al lado de la pescadería, así que sí: huele a pescado. Pero precisamente eso es parte de la experiencia. Es un sitio auténtico, sin postureo, donde la calidad del producto manda.
Además, es un negocio familiar que no para de crecer: pescadería, restaurante, tapas, sushi… todo con la misma filosofía de producto bueno y precio justo.
Mi abuela siempre decía que los buenos sitios son aquellos donde ves comer a gente del barrio, mayores y extranjeros. Este cumple todas esas reglas.
Muy recomendable si buscas comer pescado excelente, apoyar un negocio local y salir con ganas de volver.
04/11/2025: Visité aquí un par de veces durante una visita prolongada. Es extremadamente concurrido en la intersección de dos pasillos del Mercado de San Agustín. Como tal, puede ser intimidante, pero mantente firme. La comida vale la pena. Además, las mesas giran con frecuencia, por lo que cualquier espera es menor de lo que parece. La mayoría de los clientes son locales, lo que siempre es una buena señal, y los mariscos son todos del puesto de mercado adyacente, por lo que es fresco y a buen precio.