Una panadería de toda la vida con muy buenos productos. Sus precios muy económicos al ser obrador directo y el trato por parte de la señora que regenta el lugar es de 10. Amable, cariñosa y siempre con una sonrisa en el rostro.
Descubrimos este sitio por casualidad, ya que nos alojábamos en la misma calle. ¡Qué suerte tuvimos! Tienen unos pasteles estupendos, recién hechos y deliciosos. ¡Fabuloso!