Desde que entras ya notas que este sitio es distinto.
Las pizzas son una maravilla: masa alta estilo siciliano, esponjosa por dentro, crujiente por fuera, con ese sabor que solo se consigue cuando se hace las cosas con calma y cariño. Cada bocado sabe a Italia: tomate auténtico, mozzarella de calidad, embutidos italianos de verdad y un aceite que corona todo de forma perfecta. Se nota que el producto es 100% italiano, nada de atajos.
El trato es excelente: amables, atentos, te explican las combinaciones, recomiendan sin agobiar y siempre con una sonrisa. Te hacen sentir en casa, como si fueras un cliente de toda la vida.
Un lugar al que dan ganas de volver una y otra vez. Totalmente recomendable.
Las pizzas no están malas y la masa es fina, pero en relación con los sabores, son bastante sin más. En concreto la tartufona 16€ y no sabía prácticamente nada a trufa y tampoco a boletus, parecía que estabas comiendo una pizza de jamón y champiñones sin nada de especial.