El personal nos consiguió una mesa para cuatro. Las chicas que trabajan aquí son muy amables y simpáticas, rápidas con los pedidos y las bebidas, y un buen servicio. La comida estaba buena y ¡la mejor sangría que he probado!
La comida y el servicio fueron geniales, pero el ambiente, sobre todo en el exterior, no era tan bueno. Es una pena; podrían mejorar muchísimo la experiencia con unas cuantas mesas, sillas y alguna decoración decente. Aun así, volveremos ;-)