16/02/2026: Hay sitios donde se come bien… y luego están esos otros donde todo encaja: el producto, el mimo en la cocina y, sobre todo, el trato humano. Este es de los segundos.
Desde que te sientas ya notas que no estás en un restaurante cualquiera. El pan de maíz con semillas de calabaza que nos pusieron para empezar era de esos que te obligan a frenar porque, si no, te lo comes entero antes de que llegue nada más. El pan estaba tan bueno que casi ni gastamos el Alioli... (que también estaba bueno!, ojo). La burrata con tomate, fresca y sabrosa, y el queso asado con miel de palma y gofio, (deduzco yo que terminado a la leña por el ahumado), simplemente espectacular, con ese equilibrio perfecto entre dulce y tostadito.
Compartimos entre mi hijo y yo un buen trozo de carne que nos dejó sin palabras. Carne de muchísima calidad, de la que no necesita artificios, servida con la piedra caliente y un cuenquito de sal, para hacerla al gusto, como debe ser. De verdad, de los que se recuerdan. Mi mujer pidió corvina, y estaba igual de acertada: punto perfecto y sabor limpio, de producto bien tratado.
Y cuando crees que ya no puedes más… van y llegan los postres caseros. Probamos tres: chocolate, dulce de leche y limón. Cada uno con su personalidad, nada empalagosos, y con ese punto casero que hoy en día cuesta tanto encontrar. Remate perfecto.
Pero si hay algo que realmente marca la diferencia es Jaime. La atención fue cercana, honesta, cuidada, sin artificios. De las que te hacen sentir en casa desde el primer momento. Se nota cuando alguien ama lo que hace y se preocupa de verdad porque el cliente disfrute. Y aquí se siente en cada detalle.
Querido Jaime: ha sido la primera vez, pero te garantizo que no será la última. Como dijo Arnold Schwarzenegger en Terminator 2: VOLVERÉ.
FDO.: el hijo de Padrino.
31/01/2026: Buena calidad en la comida y trato muy cuidado, recomiendo 100%